"Mache, puto amargo, andate a lpqtp!" (parte 1)

El título del post se debe al comentario que muchos hinchas a los que me voy a referir a lo largo de este, van a hacerme. Estos hinchas que, para darles en parte gusto por algo, voy a llamar "aguanteristas" (no confundan con aguardientistas, que eso es otra especie (?) de hincha), que leen el post, van a mirarlo y dirán: "Che, este boludo qué se cree, lcdsm!" Ahora, que sé que me van a mandar a donde mi mamá (Ma, no cierre con llave que mañana voy para allá (?)) y todo lo tenemos claro, empecemos con el asunto.


El que mira a un costado: "Mirá, cuánta gente para ir al obelisco, viteh?" (?)


El aguanterismo es definido como la esencia del hincha cuando deja de mirar a un club como un equipo de jugadores de fútbol, y pasa a ser para él más importante la fanaticada que el propio equipo. Dice mi tía, que trabaja en un juzgado de Paloquemao: es que he visto casos de "hinchas" que llegan acusados de lesiones personales, o de robo, y cuando se les pregunta por ejemplo por qué le quitó la billetera al anciano, responden "Para ir a ver al verdolaga a Ibagué, que cualquier sacrificio no importa por ir a ver al Rey de Copas!".

Si bien ese es un caso extremo de aguanterismo, el hincha aguanterista puede presentarse así: su armario está repleto de camisetas del equipo, sudaderas de entrenamiento del equipo, tenis del color del equipo, gorros y el vestido del grado... con camisa y corbata del color del equipo. Por ejemplo, un hincha de Millonarios aguanterista tendrá las camisetas desde la que le autografiara Hans Schomberger en el 2000 (?), la sudadera de entrenamiento de Bonner Mosquera del 94, del 96, del 97, del 2002, del 2005; una larga lista de tenis azules, los gorros que cada año cambia para que dejen más espacio a su melena, y un hermoso traje comprado a $115000 en Venecia, el Restrepo, Subazar, o en el mejor de los casos, Chapinero; obviamente azul oscuro y con camiseta blanca y corbata azul clara.

El hincha aguanterista, al contrario de todos los hinchas normales, no tiene vida si no está ligada al equipo. Por ejemplo, puede tener al frente a Ana Sofía Henao botando baba por él, pero como simpatiza con el rival de patio, se puede ir a la mismísima mierda. A cambio de ella, tendrá a una guisilla promedio, pero con la ventaja que putea a los hinchas contrarios antes que él. Así hace con todo: renuncia a la dirección de una multinacional si no le deja tiempo para estar a las 9 de la mañana del domingo en el estadio; se trastea de una casa en San José de Bavaria a un apartamento en el Tunal (junto a sus parceros de la barra); no compra un auto si no es del color del equipo (así esté lleno de aserrín entre la caja de cambios, y la culata esté sostenida con alambres)...

Alguna vez hubo disputas amistosas entre hinchas, pero no sé a qué hora lo que se llevaba como una amena discusión entre simpatizantes de dos equipos, se llevó a batallas campales entre aguanteristas de un club y aguanteristas del otro, que son capaces incluso de chiflar a una persona vestida en la camiseta del equipo contrario, golpeando los vidrios de la buseta y haciéndoles pistola (seguramente sin que se den cuenta).

2 Comments:

YoSoyElCarlos said...

El post tiene fecha 19 de Septiembre?? Puta, si hace una semana me metí y no vi nada. Este blog no es serio (?).

Hay que inventar un término criollo para "Aguanteros".

mache® said...

Lo que pasa es simple, Carlos: este post lo tenía por alguna razón guardado en borrador desde el 19 de septiembre, pero sólo lo publiqué el 17 de noviembre... blog poco serio, como se ve (?)