Se busca calma en Millonarios

Otro torneo, otra eliminación de los 8. Millonarios la selló el pasado sábado con una derrota ilógica contra un rival directo, el Pasto. El equipo azul sigue en la misma mediocridad que lleva desde 2003. Entre los pleitos de Páez con la tribuna, los anuncios de amistosos deslumbrantes, Ithurraldes, Leo Castros, Proyectar Valores y otros problemas, se borró todo lo bueno que se había conseguido el año pasado, título de Copa y clasificación a Suramericana mediante. La situación tiene un ominoso parecido a la posterior a la Suramericana del 2007, con un equipo armado para grandes cosas pero cayéndose a pedazos, con un téncico extranjero incapaz de reconocer su propia mediocridad, una nube de petardos liderados por un viejo ídolo de la hinchada, y un proyecto (López entonces, Azul y Blanco ahora) que parece dejar al equipo peor que como lo recibió. Lo que es mucho decir.

Sí. En el anterior párrafo fui lo más alarmista posible. Este es un modelo retórico que usaba Churchill en la Segunda Guerra Mundial, y aunque no tengo ninguna intención de asimilarme con el primer ministro capaz de levantar a Gran Bretaña y al imperio de su postración en el 40, ni estoy comparando el Blitz con la situación actual de Millonarios, sí estoy usando ese modelo retórico con la misma intención de Churchill: pedir calma y apoyo para el modelo.

En estas situaciones de crisis, los alarmistas pululan. Cuando Millonarios estaba en crisis en el 2009, Germán Casas empezó a gritar que se iba a acabar el equipo, en la rapiña en la que Juan Carlos López y Luis Augusto García lo habían sometido. Hoy, gente como Santiago Talero, el abogado que en plena asamblea de Azul y Blanco sacó una especie de "memorial de agravios" con el incumplimiento de las promesas de la administración de Felipe Gaitán, tiene la posición de Casas de servir como profetas de la catástrofe. Con los problemas de Proyectar Valores, y su vinculación con varios de los principales accionistas de Azul y Blanco, el tema financiero resulta preocupante, y no colabora para nada que los hinchas pidan una barrida total del equipo que dio más pena que otra cosa en la Liga Postobón 1.

¿Por qué pido calma en Millonarios? Porque se necesita y no se consigue. Cuando se pide una barrida total, se pide que se haga una contratación masiva, para la cual no hay recursos. Sin esos jugadores que se piden, da la apariencia que se va a jugar a sobrevivir, a ver si de pronto entramos a los ocho por la puerta trasera. Y si no se entra a los ocho, no hay ingresos de taquilla ni clasificación a copas internacionales, y la gente deja de ir, lo que da aún menos recursos para aún menos contrataciones, miles de auditorías para todos (?) y todo termina en la B, como con el América.

ALTO!

Hay un fenómeno exclusivo de Millonarios, que es la presión. No hay equipo que esté más presionado que Millonarios. El "movete, dejá de joder". La prensa analizando cada paso que se dé o que no. Y no sólo la prensa local, sino la nacional: los noticieros, los programas de RCN, Todelar y Caracol, El Tiempo. Todos pendientes y echándole demasiada presión a un equipo que no aguanta más, que se puede reventar como una olla. Y mientras más se putee, más presión se le va a echar hasta que estalle, y ahí hay que ver qué queda, si queda algo.

Por tanto, la solución es quitar la presión. No desviarla, como se hace con las acciones de Noemí con jeques, partidos en Madrid y convenios con clubes europeos. Tampoco evitarla, como lo hace la misma junta directiva ignorando todo y no dando la cara ante la prensa.

Pero, ¿cómo quitar la presión? A continuación, una opinión tripartita de lo que debe hacerse para bajarle la presión a esa olla a punto de estallar.

La primera punta es la directiva. Puede tomar lo que han hecho equipos como Equidad o Chicó: darle estabilidad a un cuerpo técnico a pesar de los resultados. Formar jugadores y desarrollar un equipo propio. Bajar el precio de las taquillas para que vaya más gente al estadio. Y no decir que vamos por la 14, la 15 o la 16, sino hacer lo que hacen los equipos de NFL o NBA: que las directivas salgan diciendo "este es un año de reconstrucción, no nos pidan título ni entrada a los ocho". Sean honestos, por favor.

La segunda punta es la prensa. Si la directiva va a arriesgar un año de consolidación, hay que aceptar que es una consolidación, y como tal no se le puede pedir títulos. Tampoco salir a asesinar y a poner al equipo en riesgo de descenso cada vez que el equipo pierda.

Y la tercera punta es la hinchada. Pedir que los hinchas no pidan título es superfluo, así que yo creo que la prensa debe colaborar a que la gente no comience a putear como locos. Sobre todo las barras, que son los que tienen más aguante pero no se aguantan un mal pase. Tampoco se puede acabar a los jugadores jóvenes porque la cagan: son jóvenes, la van a cagar. Matar a un Pedro Franco o a un Cosme, por ejemplo, implica que a la siguiente van a ir presionados y van a reaccionar más mal. Si pretendemos consolidar el equipo y una nómina propia, no podemos ponernos a devaluarla diciendo que son unos petardos.

Es medio estúpido, tal vez, lo que propongo. Pero así funcionó con un Chicó, un Equidad, un Itagüí, un Santa Fe, un Tolima. Ninguno de esos equipos tiene la presión que maneja Millonarios, y los cinco han estado disputando con variado éxito la punta de los últimos torneos. Sólo se pide eso, bajar la presión. Es algo que puede ayudar a un equipo en el que esa es la única constante.


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Hincha de lo que se me dé la gana

Escribo el presente post haciendo zapping entre ESPN e ESPN+. En uno está un excelente partido del fútbol inglés, entre el Manchester City de Mancini, segundo en el campeonato, y el Chelsea que pelea puestos de Champions League. En el otro, un partido no tan excelente entre el Atlético de Madrid que con gol de Falcao García le gana al Athletic de Bilbao en el Vicente Calderón. En uno no tengo a quién apoyar ni por qué apoyarlo. En el otro, apoyo a los dos, tanto por el gran fútbol que Bielsa le impuso al equipo vasco, como por la presencia de Falcao en los colchoneros.Y es eso normal en el fútbol; de hecho, en todo lo que uno hace. Tomar partido por una opción contra otra(s). En el caso del fútbol, apoyar a un equipo entre los muchos de una liga.

Adolfo Zableh, para su blog en Soho, escribió esta diatriba sobre los "hinchas" del Barcelona. Sumamente fuerte, al "estilo" del escritor de verdades absoultas que se cree Zableh. Lo interesante es que estoy de acuerdo con varios postulados que plantea en dicho artículo. Sinceramente, no puedo tomar en serio a aquellos que siguen al equipo de moda: que fueron hinchas del Milan en 2005, hasta que el Liverpool les volteó la final y comenzaron a cantar ahí "You'll Never Walk Alone". En sus casas están las camisetas (si no las botaron) del Boca de los colombianos, el Madrid galáctico, el Chelsea de Mourinho, y ahora las del Barça de Guardiola. Es gente que sí, es fanática del fútbol, pero que toma el camino fácil de escoger el equipo más ganador del momento y que, por ende, es pasajera habitual del bus de la victoria.

El bus de la victoria. Foto tomada en los tiempos del Arsenal de Henry y Bergkamp (?)

Ha terminado el partido del Atlético, que ganó 2-1 al Athletic Bilbao. Me alegro porque Falcao metió dos goles, pero no voy a restregarlo a nadie. Acaso digo tres cosas en Twitter. Pero no me voy a matar con nadie por eso, es un partido más entre los cientos del fútbol moderno. Cosa que no pasa con los partidos de Millonarios, el equipo del que decidí hacerme hincha aún cuando había un equipo boyacense en la B, llamado Lanceros. Y me volví simpatizante de Patriotas después, ya viviendo en Bogotá.

Porque ahí viene el tema de por qué uno se hace hincha de un equipo, sea el que sea, y cuál es la contradicción que radica en el tema de la entrada de Zableh. El creer que hacerse uno hincha de un equipo que no sea el de los papás de uno, o de la ciudad de uno, lo hace a uno automáticamente una persona de nivel inferior, un paria del fútbol (así lo describió el mismo Zableh). Porque a uno no lo hace hincha el ver al equipo en la ciudad de uno, menos en esta época de contratos televisivos de siete figuras en dólares, streamings por Internet, redes sociales, cambios de camisetas cada año, e infinidad de páginas dispuestas a servir el deseo de los hinchas.

Es apenas obvio que la gente apoye al Barcelona de Messi: cómo es posible, para alguien que acaba de empezar a ver fútbol, no apoyar a un equipo que juega tan bien? Aún más cuando cada día hay al menos un artículo en los periódicos, y no me refiero a los deportivos, sobre este Barça de Guardiola y del Madrid. Cuando tanta saturación está presente, se hace ingenuo pensar que alguien va a dárselas de irreverente y decir que en vez de hacerle barra al Real Madrid se la haría al Rayo Vallecano, como propuso Zableh en su artículo. Es poco probable que algún observador casual apoye a un Getafe, si resulta que en las noticias sólo sale el Getafe cuando lo pasea el Barcelona o el Madrid, o le anota gol Falcao.

Porque esa es la verdad: uno se vuelve hincha de un equipo por un factor social. Porque es el equipo de los padres de uno, y toda la vida vio a su papá echar la madre (la de él) con cada derrota, y celebrar con cada victoria. En la ciudad de uno, él vivió ese ambiente alrededor cada domingo, la expectativa por el partido, las fiestas tras los títulos y la pesadumbre de las eliminaciones. Pero ya esto no es necesario: ahora uno puede seguir tranquilamente a Patriotas estando en La Plata (Huila) si tiene DirecTV, o en La Plata (Argentina) si tiene una conexión de Internet y rcnmundo.com no está caída. Ese ambiente de saturación puede crearlo uno mismo, y si da la casualidad que esa saturación la impulsa un periódico hablando sólo de Millonarios y Santa Fe, o un canal de televisión que no pasa más partidos que de Nacional, es lógico que uno comience a intersarse por esos equipos.

Porque al final, la pelea de por qué se hace uno hincha de un equipo es vacía. No tiene realmente ningún asidero pelear por gustos. Es como pensar en por qué le gusta la persona con la que tiene algo: o se deshace en obviedades y lugares comunes para justificarse, o simplemente no tiene razón: "me gusta porque me gusta y ya". Pelear por eso es innecesario y redundante, una pelea ilógica que lo único que demuestra es el ítem de superioridad percibida de los que dicen tener razones profundas para hacer barra por los equipos que le hacen barra. Que curiosamente, son hinchas casi siempre de Millonarios o Santa Fe.

O realmente no es tan curioso. Es un tema de superioridad moral percibida por los hinchas azules y rojos, porque son equipos que captan fanàticos a pesar de no ganar torneos. Cuando uno les pregunta la razón, eximen temas profundos: normalmente son bogotanos, o son hinchas del equipo porque la familia era hincha de ese mismo equipo. Es decir, porque el papá se hizo hincha de un Santa Fe como el de Alfonso Cañón y Ernesto Díaz, o porque en los tiempos de colegio estudiaba con hinchas del Millos de Vanemerak, Gamero y el Panza Videla. Equipos ganadores, lo que los iguala a los que hoy se hacen hinchas del Nacional de Pabón y Macnelly, o del Barça.

En síntesis, la columna de Zableh es simplemente una forma más de expresar un perjuicio. El prejuicio de que quien es hincha del Barcelona es un hincha exitista que abandonará el barco en ese momento. Es probable que eso suceda cuando a los culés los reemplace un Inter, un Madrid o un Manchester City; pero habrá seguramente gente que siga siendo barcelonista. Y este prejuicio de Zableh, en realidad, demerita los valores que tenga. Eso, o son celos porque el Barça de Guardiola adquiere tantos hinchas mientras el Madrid de Mourinho ninguno. Todo puede pasar.


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Contentillo para Todos

La búsqueda de un mejor acuerdo no fructificó. La Dimayor se enranchó en su posición, Telmex, Une y Telefónica se enrancharon en las suyas, y por tanto no va a haber FPC en esos tres operadores. Es decir, quien quiera ver la Liga, tendrá que pasarse a DirecTV, SuperCable o los comunitarios que están autorizados para transmitir los ocho partidos de Liga, y el partido de lunes en la B en su señales.

Por supuesto, eso deja por fuera al 90% de la población que tiene televisión paga, pero no con esos operadores (la gran mayoría de estos, como este servidor, atados a Telmex). Lo que conduce al objetivo original de este artículo: hoy, el senador Luis Fernando Duque radicó un proyecto de ley para que el Fútbol Profesional Colombiano vaya a la televisión pública. El proyecto se llama tal como su evidente inspiración argentina: "Fútbol para Todos". Y es un revuelto escandaloso que mezcla interés público, comercial, monopolios, televisión y dinero. Todo con el fin de poder tener el fútbol fuera de los operadores generales.

Me permito tomar el presente aparte del proyecto de ley, que tiene la justificación por la cual las transmisiones del fútbol colombiano deben ser consideradas como "de interés público" y, por ende, propiedad del Estado:

Para la declaratoria del fútbol Profesional Colombiano como evento de interés para la comunidad se debe tener presente que el fútbol:
a) Es el deporte con más arraigo y popularidad en Colombia y está inmerso en la cultura nacional.
b) Tiene relevancia nacional e internacional e involucra a todas las regiones de Colombia.
c) Contribuye con la formación y fortalecimiento de la democracia.
d) Es un evento con tradición y vocación de permanencia en todo el territorio colombiano.
e) Es un evento generador de entidades que permite aflorar sentimientos de pertenencia en toda la nación.
El carácter populachero de la propuesta se nota al ver que se considera al fútbol como un evento que "involucra a todas las regiones de Colombia". Considerando que todo el sector de la Orinoquía, la Amazonía y el Pacífico no tienen realmente participación (eso hace el 60% en área del país), entra ahí una gran duda en el FPC. Así mismo, la opinión que el fútbol colombiano "contribuye con la formación y fortalecimiento de la democracia" es sumamente dudosa, pero va uno entendiendo cómo va la cosa por ahí.

El proyecto de ley exige que los derechos se distribuyan "de modo tal que se garantice la transmisión en directo de dichos encuentros a todo el territorio nacional" (artículo 6). Y esto "se considerará cumplido con la transmisión a través de una emisora de televisión abierta nacional" (artículo 7). Sólo hay cuatro señales capaces de cumplir con eso: Caracol Televisión, RCN Televisión, Canal Uno y Señal Institucional. De ahí se desprende que la transmisión se tendrá que hacer por una de estas cuatro señales, la que quiera: y si los canales consideran que, por ejemplo, el Real Madrid tiene menos rating que El Precio es Correcto, es evidente que esto tendrá que hacerse por la señal pública. Es decir, el gobierno tendrá que bajarse los US$60 millones por año que la Dimayor le exigió a Telmex para transmitir la liga.

¿Es viable? No creo que el gobierno tenga la disposición o los recursos para sacar $100 mil millones al año, por poner un estimativo conservador, para pasar la Liga. Además, la situación descrita es muy diferente al monopolio que argumenta el proyecto de ley, que sí ocurrió en Argentina hasta 2010. Entonces, la AFA había vendido al Grupo Clarín los derechos de la A, B Nacional y B Metropolitana; Clarín llegó a poner canales de PPV para ver el fútbol argentino, y a exigir que los goles no fueran transmitidos en ningún lugar del mundo hasta que los pasara Fútbol de Primera, en Canal 13; esto hacía, automáticamente, que partidos que se jugaban el viernes necesitaran más de dos días para poder verse sus goles.

Hoy día no sucede nada de eso en Colombia. Los goles son transmitidos el mismo día que se hacen (para la prueba, ver el noticiero de Caracol un sábado por la noche, donde muestran los goles de los partidos de las 3:30). La señal va con los paquetes básicos de los operadores que la tienen, que son varios: aparte de DirecTV, está Supercable, las señales comunitarias, y el partido abierto en RCN.

Ahora, en Argentina la señal del Fútbol para Todos es un repositorio de la publicidad del gobierno argentino. Los que deseen poner partidos de la A lo pueden hacer gratuitamente, pero a cambio deben tener los comentarios originales, las cuñas originales que la productora pone, y estas están restringidas a la de Iveco, patrocinador oficial del torneo, y a cuñas del gobierno de Cristina Fernández. ¿Se imagina usted, querido lector, una transmisión saturada de publicidades de la CNTV, Acción Social, los Ministerios y la DIAN? Se lo dejo para que lo piense.

Finalmente, una reflexión. Es cierto que el FPC tiene un interés masivo. Pero, ¿amerita esto sacar $100 mil millones de nuestros impuestos? ¿Aplastará la transmisión de los partidos del FPC a temas de seria discusión en el país, como lo ocurrido esta semana en Transmilenio? ¿Sucederá de nuevo lo ocurrido en 1985, cuando la ministra Noemí Sanín hizo su primera gestión a favor de Millonarios (?) poniendo el partido Millos - Unión Magdalena en vez de lo ocurrido en el Palacio de Justicia? Son cosas que dejan muy mal sabor de boca, y que hay que tener en cuenta antes de aplaudir porque se pueda ver Pasto - Equidad o Patriotas - Santa Fe en señal abierta.

Adenda: Fuera Páez. Fuera Javier Álvarez.


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Pasto de Castro

Chelo de Castro es un periodista deportivo barranquillero, que por obvias razones le hace barra al Junior. Tiene una columna de opinión en El Heraldo, la cual, como buena columna de opinión, no tiene censura. Pues bien, el pasado 16, dicho periodista aprovechó su espacio en el diario para enviar esta carga de profundidad al pueblo nariñense (y al boyacense, de paso) porque la Dimayor decidió programar Pasto - Junior para el 12, partido que empató a un tanto.

Hay que decir que un viaje entre Barranquilla y Santiago de Chile es largo (y que el Junior debe hacer dos en la Libertadores, para visitar a Unión Española esa semana, y a la Universidad Católica en abril). Y que la preocupación de Chelo de Castro, es válida: es desgastante estar cruzando América del Sur para luego llegar a atravesar el país. Pero ahí van dos temas relacionados: uno es un tema de preparación del equipo. El otro, de las opiniones directas del periodista sobre la ciudad de Pasto.

Por un lado, es evidente que el Junior conocía esto desde que se conoció el calendario de los torneos. Tendría que ir a jugar contra Unión Española entre semana, y luego viajar a Pasto. Ambos viajes pusieron unas 9000 millas en los tiquetes de LifeMiles del cuadro tiburón. Las directivas sabían que en un momento dado tendrían que jugar tres torneos que se cruzaran, y debieron hacer lo que hizo Nacional, que para afrontar copa y algunos partidos de liga armó una buena nómina suplente; tan buena, que pudo ganarle a Millonarios. Si los Char no lo hicieron, a llorarle al mono de la pila.

Luego de hablar de los errores del Junior, a joder a Chelo de Castro. El viejo cree que porque el Junior es tu papá, todos tienen que rendirle pleitesía: ergo, si una decisión no está diseñada para favorecer a los barranquilleros, es persecución cachaca. Si bien eso es una cuestión medio difundida entre los costeños, que muchos creen que cualquier crítica a ellos es porque los cachacos les tienen envidia o los quieren joder (incluida esta columna: espero los comentarios). Pero la Dimayor no aplazó el partido porque no era necesario: se demostró que los equipos podían hacer el viaje. Incluso, pienso yo, pensaron las directivas de Dimayor (y que Chelo de Castro recuerde de dónde salió Jesurún) que podían llegar a Bogotá o Cali y de ahí a Pasto, sin tener que parar en Barranquilla. Reprobable, tal vez. Pero es el reglamento. Y pedirle a la Dimayor que ajuste el reglamento es cosa imposible.

Ahora, a lo pulpito de la columna de Chelo: Pasto. La queja de de Castro va más allá de la simple crítica porque el Junior empató. Habla del estereotipo del pastuso como bruto, se queja de la altura, el clima y la llovizna. Y remata diciendo que el error del Pasto es existir (bueno, no tanto así: que el error fue que la Dimayor dejara entrar al Pasto a segunda!), y que ni Pasto ni Tunja se merecen los tres equipos (Chelo sólo menciona dos, se le olvidó un tal Patriotas) que tienen en el FPC.

No sé cuál es el argumento de Chelo para decir que Pasto no merece tener la Liga Postobón, más allá de una pataleta insulsa y apropiada del más rancio y retrógrado regionalismo. Hasta donde mi memoria alcanza, lo único que se necesita para tener un equipo en primera es subir de la B, sea ganando el torneo o la promoción. Y lo que se necesita para tener un equipo en la B, es tener 25 jugadores, pagarles sueldos a ellos (así no los paguen muchos equipos) y tener un estadio con ciertas medidas de seguridad y comodidad. No más. Ahí no sale nada de tamaño de ciudad, ubicación, cultura, hinchada, nada de nada.

Además, el Pasto es un equipo digno de primera. Ha ganado título y estado en la Libertadores. El Departamental Libertad tiene capacidad de 27000 espectadores y cumple normas Conmebol. Le van 10000 todos los partidos. No es que esté recién ascendido, como Patriotas o el Itagüí del año pasado: con este, lleva 20 torneos en Primera A. Y la gente se ha quejado porque llegar a Pasto es complicado en avión, debido al aeropuerto y ciertas restricciones de clima. Pero nadie había montado la pataleta que montó Chelo de Castro en su columna. O nadie había tenido el descaro de publicarla.

Ernesto McCausland, director de El Heraldo, prometió en el cabezote que se tomarían medidas "de fondo" en la Palestra Deportiva por los insultos innecesarios al pueblo nariñense. No creo que se le cancele la columna, porque desafortunadamente la ideología expresada en esta es común en muchos costeños (para la prueba, vea los foros de fútbol o los comentarios en El Tiempo y El Espectador). Pero sí sería conveniente una disculpa explícita de Chelo de Castro, y que se dedique a hablar de fútbol, que es para lo que le pagan en esa columna. Si no, de otros deportes. Sin necesidad de tener que insultar a una ciudad por la incapacidad de su equipo para jugar bien.

Adenda. Un comentarista me hizo caer en cuenta que estaba cometiendo el mismo error de Chelo de Castro, haciendo alusiones innecesarias a ciertas percepciones de la costa atlántica y sus habitantes. Me disculpo con aquellos que se consideren ofendidos por estas opiniones. Así mismo, anoto a las 5 de la tarde del 20 de febrero que el periodista se disculpó en La W esta mañana.


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FPC 2012 -1: La previa

(N. del C. de R.: Este blog, como se sabe, compartía nombre con uno de Futbolred, propiedad de Carlos Cortés. Digo "compartía" porque ayer, Carlos Cortés anunció el fin de su blog, motivado por falta de tiempo. Desde este humilde espacio el Consejo de Redacción de la Zona Machecor le envía un saludo a Carlos Cortés, y celebra que pueda seguir usando este nombre sin que hubiera tocado recurrir a un juzgado para asignarle propietario, pleito que seguramente hubiéramos perdido -?-)

Este viernes 27 de enero, en el Estadio de la Independencia, empieza el Fútbol Profesional Colombiano en la Liga Postobón 2012 - 1. Ese primer partido, de 8 pm, enfrentará al Tolima contra Patriotas, cuadro del que hemos hablado profusamente en este sitio, y del que, aunque yo sea hincha azul y mi colaborador Link sea verdolaga, nos declaramos simpatizantes.

Boyacá (clap clap clap), te queremos (clap clap clap), te queremos ver campeón... (vía patriotasfc.com)

Empieza esta Liga Postobón con varios cambios, en equipos, horarios, televisión, nóminas y dinero. Acá se mostrarán estos cambios en el profundo y detallado estilo quepffff JAJAJAJAJAJA... ajem... se mostrarán estos cambios a nuestro estilo. A continuación, empezamos con lo más importante: equipos.


Los equipos

Indudablemente, la noticia del FPC esta semana estará el próximo lunes en Cali, cuando el Bemérica de Cali empiece su periplo por el Torneo de ascenso enfrentando al Real Santander. La promoción, que durante los primeros años parecía un trámite, ahora es una realidad dura, y los equipos comprometidos con promedios, como Quindío, Cúcuta o Envigado deben ponerse las pilas. El descenso de los diablos rojos ha hecho, indirectamente, que el nivel de la B suba (Uniautónoma y Pereira son casos claros), y no se pueden confiar los equipos que están ahí en salvarse tan fácil.

Esto mismo aplica para Pasto y, sobre todo, para Patriotas, que suben. El cuadro pastuso tiene la experiencia de varios torneos en Primera, incluido el que ganaron en 2007, mientras que el rojo boyacense (del que esperamos de corazón vuelva a ser el cuadro enruanado) llega a la A sin experiencia. Patriotas se reforzó "bien" para su presupuesto, mientras que el Pasto mantuvo su nómina que barrió en la B. Con el dinero de la Gobernación de Boyacá, se espera que Patriotas pueda mantenerse en la A y luchar por cuadrangulares, mientras que el Chicó, con el dinero de la Alcaldía de Tunja, espera mantenerse en La Independencia y luchar por entrada a copas internacionales.

En la parte de arriba de la tabla, los rivales del año pasado siguen con fuerza. Nacional se reforzó muy fuerte con el fin de pelear por Copa Libertadores. Millonarios tuvo mucho run run y mucha polémica en sus contrataciones, pero sus refuerzos, en algunos casos, tienen la misma trayectoria que los del verde. El Junior, Once Caldas y Santa Fe también se reforzaron, pero en menor medida, y principalmente con miras a asegurarse reclasificación y buscar un tropiezo de los dos de arriba; y en el Cali, en una complicada situación económica, se dieron movimientos destinados a consolidar el equipo de Insúa. A primera vista, parece que Nacional tiene para barrer con el FPC y llevarse su título 12, pero el partido que disputó con Liga de Quito el domingo, donde le fue bastante mal, deja muchas dudas para un equipo que, según su presidente, quiere añadir una Libertadores a su vitrina.

Equipos quebrados, y el DIM. La administración de Osorio Ciro ha presenciado una crisis económica sin precedentes, y la ida de grandes figuras como Castrillón y Luis Fernando Mosquera pueden dejar muy jodido al Poderoso.

En síntesis, y antes que se mueva la pelota, las apuestas están con Nacional, Millonarios, Santa Fe y Junior. Pero hay que ver cómo funciona la cosa con un Nacional comprometido con Libertadores, un Millonarios complicado en la zona defensiva, un Santa Fe con muchos jóvenes y sin tantas figuras, y un Junior sin Bacca ni JD Valencia.

Los jugadores

Los mayores refuerzos, como se dijo, los trajo Nacional, con el regreso de Macnelly Torres, de Johan Fano y la llegada del argentino Cristian Tula, Juan David Valencia, Luis Fernando Mosquera y Envigado Juan Fernando Quintero. Nombres fuertes para un Nacional que recibió de los Ardila Lulle 7 millones de dólares para reforzarse. Nombres pesados que se suman a Pabón, Pezutti, Alexis Henríquez y una nómina pensada más en llegar a semifinales de la Libertadores que a cuadrangulares. Hay que ver si los juveniles que vienen detrás pueden responder cuando les corresponda, aunque nombres como Stefan Medina ya han tenido convocatoria en la nómina verdolaga en tiempos pasados.

Millonarios, por su parte, tuvo un remezón. Se fueron tres jugadores importantes de la titular que llegó a las dos semifinales de Liga el año pasado: Robayo, Eto'oloza y Cichero; los tres se fueron libres. Llegan nombres importantes como Yonny Ramírez, Ithurralde (ex selección uruguaya) y Urbano, de recuerdo en el Cúcuta. El equipo pinta bien y hay tranquilidad en el equipo de Páez, pero la presión está, y la gente, viendo tan cerca la final como la vio el año pasado, quiere más. Quiere Libertadores, quiere nombres -un ejemplo claro es Osorio Botello: la gente pedía a Fano y peleó por Osorio, aún cuando el ex-Inti Gas anotó 16 goles el año pasado en Perú, 6 más que el ex-Caldas en el Alianza Lim- y, sobre todo, quiere la 14, esquiva hace 23 años.


Antes que lo hagan en los comentarios, acá está: La 14 que conseguimos en estos años. Es hasta chusco el centro comercial de Paloquemao.

Estos dos fueron los equipos que más bulla hicieron este torneo. Pero aún así, hay sorpresas en nombres: la repatriación de Estrada al DIM, la del boliviano Cabrera a Santa Fe, la llegada de Iván Vélez de Independiente al Junior, y el posible regreso al FPC de Carmelo Valencia... a Patriotas. (Todos datos de El Deportivo de hoy). Eso demuestra cómo esta liga no tiene dinero, y se espera que con el nuevo acuerdo de DirecTV haya más recursos para mejorar la calidad del FPC.

En una próxima entrega se hablará de la televisión, las normas, la seguridad y las predicciones.


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Patriotas no es Lanceros

El fútbol colombiano tiene la maña de tener muchísimos cambios de nombres y de equipos, sobre todo en la B. Este año, nada más, se dieron dos: Centauros se fue de Villavicencio a Popayán, donde será conocido como "Universitario", y la Universidad Autónoma del Caribe compró la ficha del Atlético La Sabana de Sincelejo, la cual se llevó a Sabanalarga para crear el Uniautónoma. Además, está en proceso el paso del Pacífico, cuyo dueño se lo lleva de Buenaventura... a Sincelejo.

Con el ascenso de Patriotas, mucha gente vuelve la mirada a la historia del fútbol en Tunja. El Chicó, su título en el 2008 contra el América, la Libertadores en el Acesco Arena at la Independencia (?) y la posibilidad que se vaya de Tunja al llegar un equipo boyacense y tener que repartir la plata del patrocinio de la Gobernación de Boyacá. Y más atrás, Lanceros, su casi ascenso en el 96-97 y su posterior debacle.

Aún así, debo dar ciertas aclaraciones por una cuestión que se ha visto bastante en los reportes noticiosos de estos momentos: que Patriotas es el Lanceros renovado. Que los dos equipos están relacionados. Pero no.

Cortesía del fiel adlátere, colaborador de este sitio, y memorioso de Lanceros (?) Link, la situación es la siguiente: en 2001, Lanceros fue comprado por la escuela de fútbol Fair Play de Chía, que al año siguiente se lo llevaría a jugar a la localidad de la Sabana. Ese mismo año, fue elegido como gobernador de Boyacá el inefable Miguel Ángel Bermúdez, famosísimo en el país por traer el Mundial de Ciclismo en el 95 a un perdido pueblo en las montañas boyacenses y de donde él es originario, llamado Duitama, y por muchos escándalos por su estilo particular de levante (?).

Este gobernador, uno de los más hábiles dirigentes deportivos de Colombia, decidió refundar un equipo para tener fútbol profesional en Tunja. Armando un equipo con el apoyo del dueño de las ferreterías G y J, y con Coldeportes a bordo, compraron una ficha de la B y montaron la estructura de Patriotas, la cual disputaría el torneo 2003 y quedaría muy cerca del ascenso ese año, al ser eliminado en el último partido de su cuadrangular por un equipo recién ascendido de la C y propiedad de un grupo de exjugadores de Millonarios, un tal Bogotá Chicó.

Mientras tanto, Chía Fair Play seguía jugando, pero cada vez peor. El equipo quedaría 12 en la reclasificación del 2003 y, en el 2004, mientras Patriotas quedaba de último en su cuadrangular, Chía quedaría de último en la B y hubiera descendido a la C, en caso de haberse mantenido esa figura. La academia de fútbol de Compensar, una de las más exitosas de Bogotá, compró la ficha del Chía y lo convirtió en el actual Academia.

Como se ve, Patriotas no es Lanceros. Hasta el año pasado, compartieron una historia de lechoneadas, partidos en la Independencia y viajes en bus a plazas como Tuluá, Pasto o Santa Marta. Pero las similitudes para ahí, y mientras la historia de Lanceros sigue en alguna medida en ese buen equipo que es Academia Compensar, no se puede decir que el cuadro enruanado sea el mismo equipo. Aunque eso quisiéramos los boyacenses, que tendremos por fin un cuadro propio en la A.


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América de B

Casi 16 horas después, cuesta creerlo al ver los titulares. Al reaccionar que, en un fútbol que sigue mayormente igual, uno de los tres equipos más grandes del Fútbol Profesional Colombiano se va de él, por lo menos un año. Que para el campeonato 75 del FPC, no estarán 13 estrellas para revalidarse. Que las mujeres sin par de las que cantaba el Grupo Niche tendrán que hacerle barra este año al Cali contra el Pasto. En síntesis, que América se fue a la B.

Y me cuesta más creerlo a mí, estimado lector, por el sencillo hecho que el que lo descendió fue Patriotas. En la postura editorial de este blog, además de dormir en períodos de tres o cuatro meses (?) y putear al Cheque, está implícito un aprecio al club enruanado, porque simplemente es EL equipo boyacense. El Chicó está ahí de arriendo, cobrando una plata de patrocinio, y muy probablemente tenga que migrar a otros lares, léase Montería, Turbo, Riohacha o Villavicencio. Porque Boyacá tiene un equipo en la A.


Ven ahí donde dice "Torneo Postobón"? El año entrante va a decir "Liga". VA A DECIR "LIGA"!



Cuando Patriotas perdió la final de la B con el Pasto, en unos penales pésimamente cobrados, parecía seguro para todos que el América sobreviviría un año más en la Liga Postobón. Empecemos con estadísticas: en las cinco series anteriores, sólo un equipo había logrado sacar un empate: Academia, en 2007 en la cancha de Compensar, contra el Pereira. Todos los otros nueve partidos en las series habían sido para los equipos que venían de la A. Además, Patriotas no se clasificó a los cuartos de final de la B en el segundo torneo, mientras que el América había pasado a los de la A. Y el juego que mostró el equipo enruanado en La Libertad fue un desastre, un equipo perdido sin definición, con una defensa torpe y que dependió del arquero Carlos Chávez para guardar el atisbo de esperanza mientras se daba la feria del desperdicio en los penales.

Esa visión del América salvado se potenció en Tunja, en el partido de ida de la promoción, que en 7 minutos vio a los Diablos marcando un gol, cortesía de la cabeza de Cabezas. La diferencia entre un América curtido, que acababa de ser eliminado por el Once Caldas en cuartos de final de Liga, contra un Patriotas cuyas cuotas de experiencia en Primera son Iván Corredor, Largacha y Anuar Guerrero, era marcada; aún cuando el técnico Prince tiene mucha más experiencia que Wilson Piedrahita, no parecía suficiente para compensar el nivel. Y poco podía hacer Patriotas contra ese América... hasta que Rubén Darío Bustos, el mismo que supiera hace unos años marcar señores golazos de tiro libre en eliminatorias, se hizo echar en 20 minutos. Patriotas aprovechó el hombre de más para equilibrar las cargas, atacó y consiguió el empate en los pies de Anuar Guerrero. Y Chávez atajó varias jugadas de gran peligro en el segundo tiempo.

En la semana, el país futbolero se desentendió un tanto del tema promoción para hablar de la final rola, luego para burlarse de Millonarios y su debacle en Barranquilla, y para conmoverse con los hinchas de Santa Fe llorando su eliminación un jueves al mediodía. Pero ayer, con el partido encima, se vio de nuevo la cosa, la diferencia de equipos. Y se dijo otra vez "el América es muy superior. Están en Cali, van a tener estadio lleno, le ganan de cancha".

Pero no. Patriotas se defendió bien, en medio del embate de los locales, hasta el gol del Tigre Castillo, que hace unos meses le dio cupo a Libertadores a Godoy Cruz, y después de dicho tanto no se descompuso. Prince le dio la entrada a Andrés Veira, brasileño que viene de una lesión de ligamentos cruzados, y que sirvió para que el ataque boyacense se recompusiera. Y así, en un contraataque Anuar volvió a anotar, para dejar la serie en penales. Y la lotería de los penales resultó haciendo que Chávez, arquero propiedad del América y a préstamo en Tunja, definiera la serie: primero, atajando el penal a Jaime Córdoba, y segundo, anotando el penal final, después que el Tigre Castillo, el mismo que fuera ídolo en el tricampeonato de De la Pava, estrellara su cobro contra el palo derecho.



La reacción de Chávez al cobrar el penal, quieto y sin saber realmente qué hacer, ejemplifica muy bien la reacción de muchos de los hinchas futboleros de este país. Todavía cuesta reaccionar a esa idea que el América de Cali, con sus 13 estrellas, cuatro finales de Libertadores, su historia, su Garabato y sus problemas, esté ahora camino a jugar el ascenso, junto al Pereira. Que tengan que viajar en buses a destinos como Sabanalarga, Valledupar o Zipaquirá; pero por lo menos, ya no a Tunja ni a Pasto. Que en el Pascual Guerrero no se vean más partidos de Liga si el Cali decide devolverse a su estadio, el Destrozo de Rozo. Y que, en fin, un equipo grande se haya ido a la B.

El caso es aún más impresionante que el de Belgrano de Córdoba contra River, en julio. Porque Belgrano sí descendió, pero tuvo ya varias temporadas en Primera, y la B Nacional es un torneo con un nivel muy alto. El Torneo Postobón no: muchos de los equipos que bajan vuelven a subir rápidamente, como el Cartagena en 2008, el Envigado en 2007 y, en cierta medida, el Pasto en este año (en el anterior perdió la final con Itagüí, y tuvo que jugar promoción con el Pereira, la cual perdió).
América puede hacer parte de los equipos que suban como corchos, si se solucionan sus problemas de directivas, notorios en la guerra Corporación - NASA. Si no, es probable que esté condenado a seguir el camino del Bucaramanga, el Unión o del Cúcuta hasta 2006, vivir en la B y perderse en el olvido.

En la Liga 2012, habrá más equipos con pasado en la B que en la A. De los 36 equipos de la Dimayor, sólo siete no han descendido nunca. Millonarios, Nacional, Santa Fe, Cali, Junior, Medellín y Caldas son esos siete clubes; objetivamente, son los más grandes del fútbol colombiano, y entre sí (sumando al América) llevan 68 de los 74 títulos del FPC otorgados en este país en su historia. Siete, también, son los cuadros que enfrentarán la Liga el próximo año que surgieron en la B. Y de esos siete "ascendidos", tal vez el más humilde sea Patriotas, con su nómina que, entera, vale menos que el sueldo de Giovanni Hernández. Pero es seguro que será una de esas situaciones que se recordarán durante años, tanto en las montas de las hinchadas rivales a los americanos, como en cualquier próximo partido de promoción. Que ese cuadro rojiverde de Tunja eliminó al América y lo mandó a la B.


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