¡Que no nos pase lo mismo!

En estos días recibí preocupantes informes desde la ciudad de Tunja, donde comentan que debido al auge del Chicó, que poco a poco parece menos trasteado y más un equipo boyaco (aunque no será totalmente boyacense hasta que se quite el Chicó del nombre, como los Tennessee Oilers (?) o la escudería Force India basada en Silverstone) se está perdiendo la poca hinchada que había logrado crear el Patriotas Fútbol Club. El cuadro insigne de la ciudad de Tunja está, como siempre, en serios problemas económicos, pero ahora parecen ser peores.

La razón del "no nos pase lo mismo" es esta. El equipo enruanado deriva de lo que le pasó al glorioso Lanceros Boyacá, el único cuadro boyacense capaz de llenar por su propia cuenta el mítico Estadio de la Independencia de la ciudad de las tres F. Recordando aquel Lanceros - Unicosta del 97 donde Boyacá estuvo a punto de tener cuadro propio (que no comprado) en la primera división. Torneo atípico esta Copa Concasa del 97, donde por ejemplo un empate entre Pasto y Huila fue reportado como 1-0 a favor de los cuyigans (!) y donde descendió el River Plei de Buga a la C.

Pues bien, el ascenso para el Torneo Adecuación se disputó al estilo más clásico de este país: Lanceros se saltó los cuadrangulares semifinales y llegó al cuadrangular final, por ser el mejor de la reclasificación. Y se ganó un punto de bonificación por el camino. Unicosta barrió con su cuadrangular semifinal, y daba la siguiente situación: si Lanceros ganaba, en Tunja, contra los costeños, pasaba al Adecuación. Si no, se quedaba otro año en la B.

Y bueno, resultado final: no ganó, sino se selló un 1-1 con gol que no debió ser de parte de Eric Cantillo. La tabla diría que Unicosta quedó con 13 puntos y Lanceros con 10; si la victoria se hubiera decidido para el cuadro patriota (lo juro, ese era el sobrenombre!) Lanceros quedaba con 12 puntos y bonificación por reclasificación. Y a lo mejor (digo, a lo mejor) no nos hubiera tocado ver las bestiaridades (por ser del Bestiario) que cometieron los barranquilleros en su trasegar por la Copa Mustang. Pero bueno, la historia después fue contundente: el equipo se cayó en barrena, fue vendido a una escuela de fútbol de Chía llamada Fair Play, y luego terminó yéndose a Chía, con una casualidad: en el tiempo en el que Lanceros Fair Play estuvo en Tunja, entre la nómina del equipo figuraba un pelado hijo de recio jugador ochentero, de nombre Radamel Falcao García.

Espero que en La Zona Machecor en Telmex Sports Noticias (?) no me toque hablar en unos 4 o 5 años de Patriotas de la misma forma que mencioné a Lanceros, el cuadro que pudo ser patrocinado por Parmalat, pudo ser el primer club de primer nivel habitante de Tunja, pudo haber dado glorioso debut a la historia de Falcao en Colombia, que no en Argentina... en fin, el club que se merece el título del equipo boyaco, por encima del de Caneo y el Chaca.

1 Comment:

Mr. Ticulo said...

Yo lo que no entiendo es porque todos los Boyacos con los que trato odian a Chicó y aman a Patriotas... a Patriotas nadie lo va a ver y el Chicó si es capaz de meter gente al estadio para algo mas que ser puteado?