Este Mundial de las sorpresas

Quién lo hubiera pensado el 12 de junio.

Die besten, die Champions


Quién hubiera esperado ver hoy, en esta noche de Río, a una Alemania campeona con el fútbol más vistoso del campeonato. Claro, para muchos el equipo de Löw era favorito, pero la forma de jugar, más propia de la España del 2010 o la Holanda del 74, no es algo esperado. Die Mannschaft, la selección en donde las mayores figuras son el líbero Beckenbauer y el goleador Gerd Müller, que hizo a Klose el máximo artillero de la historia de los Mundiales a punta de goles prácticos, ahora es la defensora del jogo bonito ante el pega forte brasileño. Y funcionó tan bien que le dio para ganar su cuarta estrella, de qué forma.

Aunque también, quién hubiera esperado ese jueves, mientras 200 millones de brasileños se desgañitaban cantando el himno en simultánea a los 11 que estaban en el gramado del Itaquerao, que un mes después esos mismos once se irían chiflados luego de llegar a las semifinales raspando, salvándose de la eliminación en octavos por un palo en el minuto 119, perdiendo a su mayor figura en cuartos y recibiendo diez goles en los últimos dos partidos. Brasil fue una selección sin alma, que se quedó en el modelo de Scolari del 2002 (defiendan bien atrás que adelante los magos Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo lo hacen todo) pero sin magos. Solo Neymar. Y cuando Neymar hizo falta y se les perdió la solidez defensiva que daba Thiago Silva se comió 7 de Alemania, que aprovechó un accidente del fútbol y metió una humillación histórica.

Y quién hubiera supuesto que Costa Rica, en aquel momento en que iba perdiendo su debut, llegaría hasta cuartos de final. Desde el sorteo muchos le apostaron a que sería el último del Mundial: Uruguay, Italia e Inglaterra eran demasiado. Pero no. De la mano de Pinto llegaron a un octavo puesto merecidísimo, con un equipo ultratáctico, sólido en defensa y con un Keylor Navas imperial, además de los goles de Campbell. Este equipo de Pinto se merece el mote de la sorpresa de la Copa mucho más que Colombia, porque al fin y al cabo la Selección tenía los jugadores para llegar a cuartos, pero que los ticos llegaran a forzar a Holanda a los penales era algo que nadie esperaba. Excepcional el trabajo del sangileño con esos 23 costarricenses.

Y quién se hubiera esperado, luego de aquel partido en que Argentina ganó en las últimas a Irán, que llegaría a una final que perdió en tiempo extra ante la tromba alemana. El equipo de Sabella fue de menos a más, en un crescendo que hizo que el foco se diera menos en un Messi que sacó al equipo de fase de grupos pero fue en caída constante, pero que con Mascherano y Di María logró llegar a la final. La ausencia del Fideo fue letal para las aspiraciones argentinas, aunque a punta de huevos llegaron a reeditar la final del 90, con idéntico resultado: 1-0 en tiempo extra. Esta vez no hubo un Codesal, aunque todavía en la 9 de Julio deben estar gritando que era penal la falta de Neuer a Higuaín.

Y así hay más cosas. Quién hubiera esperado que a Inglaterra y España la sacaran una fecha antes de terminar la ronda de grupos; que la Holanda que empezó metiéndole 5 al campeón vigente terminara en ceros con un equipo costarricense en la semifinal; que el goleador fuera un muchacho de 23 años de Colombia en vez de una de las grandes figuras de Adidas y Nike; que Messi, a quien el Mundial se le fue deshaciendo en sus pies y terminó caminando la cancha, fuera más Balón de Oro que Robben o Müller; que Argelia llegara con un equipo lleno de franceses e hijos de franceses y Francia con uno lleno de africanos e hijos de africanos, que Iván Mejía creara cuenta de Twitter y le quedara gustando. En fin.

Y sobre todo, quién hubiera imaginado aquel 12 de junio, con la ceremonia de inauguración, que este iba a ser el torneo más emocionante, por lo menos, desde el 86. Ver a Colombia arrasando con su grupo y perdiendo dándolo todo ante el local es apenas una de las emociones que los 64 partidos jugados en 32 días, en 12 ciudades de América del Sur, dieron al mundo. Escenas como el gol de Cahill a Holanda, el de James a Uruguay, la caída de Sabella, la entrada de Tim Krul para atajar dos penales ante Costa Rica, la mordida de Suárez, los bailes de Colombia, las lágrimas de Mondragón, hacen parte ya de la historia de este rico fútbol que ya pasó sus 150 años de existencia organizada.

Desde el momento en que Marcelo anotó en campo propio el primero de los 171 goles que íbamos a vivir en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, debimos haber visto que este iba a ser un torneo lleno de sorpresas. Para Colombia estaba reservada una de las más gratas: el goleador. Ya hablé mucho en el post anterior del equipo que terminó con la menor cantidad de faltas (a pesar del partido ante Brasil), pero a James Rodríguez no le sobra ningún homenaje.

 Oeeee oe oe oeeeee, Jameeeees, Jameeeeees!

Esto no se va a repetir en Rusia, ni en Qatar Estados Unidos. Esto depende únicamente de lo que es Brasil como cuna del fútbol: incluso el miedo de los propios brasileños a un Maracanazo explica por qué la canarinha terminó tan mal. Esas condiciones que genera la historia futbolística de la tierra de Friendreich, Leonidas, Pelé, Garrincha, Zico y Ronaldo son muy difíciles de repetir. Por eso este fue un Mundial único. Y no hay que sentir tusa en el amanecer de este lunes por el Mundial que se nos fue: hay que recordarlo gratamente, como la fiesta que fue y en la que nosotros no fuimos mirones ni meseros, fuimos durante mucho rato el alma de la fiesta. En cuatro años volveremos. Y esta vez espero estar ahí.


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Una breve reflexión sobre Millonarios en la Libertadores

Cuando uno lee los comentarios en Twitter del partido que acaba de concluir, en el que San José ganó 2 - 0 a Millonarios en Oruro, parece que hiciera falta todo.Para unos el problema es de defensa. Para otros, de línea de marca. Algunos más se quejan de los volantes de armado. Y casi todos, de la ofensiva. Pero para todos es claro que este equipo de Millonarios está mal. No parece el mismo que ganó la 14 hace tres meses, ni que llegó a semifinal de Suramericana. Y no lo es.

A este Millonarios que arrastró su paso con más pena que gloria por la Libertadores le faltó alma. Garra. Esa garra fue la que mostró cómo pudo voltearle el partido a Gremio en Bogotá. La que llevó a los suplentes a ganarle un partido complicado al Tolima, mientras los titulares sufrían con Tigre. Y esa garra quedó ausente desde el primer momento, cuando se perdió en un mal partido con Xolos.

Que no hubo los refuerzos esperados, es cierto. Debía haber un reemplazo para Máyer Candelo, y un lateral que hiciera más que Luis Mosquera o Martínez. Pero no se puede decir que Freddy Montero, Dawling Leudo o Rufay Zapata sean pintados en la pared. Y aun así, de nada sirve esto si Montero se queda parado, si Hernán Torres se casa con Wason Rentería y Robayo, si no se sabe la posición de Leudo. Ahí también está Ánderson Zapata, que ni lo han puesto. Y la base de la 14 se mantiene, más allá de la salida de Cosme y Omar Vásquez.

E igual, este equipo que perdió sin ganas, sin orden, sin vergüenza, es el mismo que en estos momentos va de sexto en la liga, con el mismo puntaje del cuarto y un partido menos. Eso no es un atenuante. Un equipo como este, que se dice grande, debe revalidarlo, y sinceramente hoy jugó muy mal. Eso se aceptaría de un Pasto cuando en el 2007 llegó a la Libertadores y se fue sin sacar un punto, pero de Millonarios no. Por eso tanta gente se burla hoy. Porque se espera de este equipo que tenga, si no nivel, al menos garra. Que se pierda, pero no porque no se hizo nada. Millos perdió porque no hizo nada.

Queda la Liga Postobón, y la Copa. Queda la oportunidad de ir por la 15, y volver el próximo año a la Libertadores. Pero también debe quedar la experiencia que un equipo debe validar su grandeza continuamente, y no es más grande porque tenga un grupo de gente gritando que son lo mejor cuando acaban de ser bailados por un equipo de la peor liga de América del Sur. Y si Millonarios vuelve, que no llegue a asustarse ante las cámaras de Fox Sports. De eso fue capaz en la Suramericana 2007. Y en la 2012. Si se da una Libertadores 2014, lo mínimo que uno espera es que no se los trague el miedo escénico. Y que hagan lo posible para mostrar una grandeza. Para hacer crecer esos laureles reverdecidos en los últimos dos años. En fin, para que se vuelva a hablar del Ballet Azul como un gran equipo y no como un chiste de páginas de memes.


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Caballito dopado

La entrevista de Lance Armstrong a Oprah Winfrey de hoy develó un rumor que circulaba a gritos en el ciclismo mundial. El ciclista estadounidense, que venció al cáncer de testículo para ganar siete Tours de France, confirmó que sus victorias en tierras galas fueron impulsadas por el dopaje. EPO, transfusiones, Mercia, cualquier cosa que sirviera para aumentar el rendimiento fue usada por el equipo US Postal para que su líder venciera en el Tour. Y hoy, ante Oprah, reconoció lo que no había querido reconocer ante los jueces de la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos), que lo despojaron de sus títulos. 

Las implicaciones de que Armstrong haya reconocido su dopaje van mucho más allá de una entrevista a una estrella mediática como Oprah Winfrey. Lance está advirtiendo que el uso de sustancias potenciadoras del rendimiento es una cosa que, lejos de los esfuerzos de la Unión Ciclística Internacional, Amaury Sports (el grupo organizador del Tour de France y de muchas otras carreras en Europa) y la WADA, sigue vigente en los equipos ciclísticos, e incluso deja un manto de duda sobre la propia UCI. ¿Cómo pudo una organización tan meticulosa en apariencia, luego de los casos del equipo Festina, Floyd Landis y la Operación Puerto, dejar pasar lo que sucedía en el US Postal? Si hubo complicidad de la UCI, no se sabe aún.

Lo cierto es que el ciclismo queda muy mal parado. Armstrong dice que es imposible ganarse una carrera así (lo que no sólo incluye al Tour, sino a las otras dos grandes, el Giro de Italia y la Vuelta a España) sin tomar pastas. Y por las experiencias de años pasados, parece ser así: Alberto Contador ya sufrió una suspensión por dopaje. Jan Ulrich, uno de los principales rivales de Armstrong en esos Tours, cayó en la Puerto, tal como Alejandro Valverde, Iván Basso, Santiago Botero, el difunto Marco Pantani y dos equipos enteros. Michael Rasmussen y Alexander Vinokourov (medallista de oro en ruta de Londres 2012) fueron retirados del Tour 2007 por transfusiones. Y así.

Y eso va mucho más atrás: en los 60 las anfetaminas eran las drogas elegidas para mejorar la capacidad y la resistencia de los ciclistas, llegando incluso a matar a Tom Simpson por deshidratación. Un examen en 1974 de anfetaminas agarró, entre otros, al histórico Eddy Merckx. La ilegalización de las anfetaminas hizo que otros se doparan con cortisona y demás esteroides. Y luego llegó la era de la EPO, las transfusiones y demás mecanismos para que la sangre se oxigene más rápido y tenga mayor capacidad de transportar oxígeno, mediante un aumento de los glóbulos rojos llamado "factor hematocrito".


Por otro lado, esto se puede lograr de forma natural, y es parte de la explicación del poder de los ciclistas colombianos en las montañas. Mi padre, que es docente de educación física, cuenta que un día apareció en Tunja gente de una agencia de dopaje con los abogados de un ciclista colombiano (mis excusas: no recuerdo el nombre del ciclista) al que acusaban de usar transfusiones de sangre debido al factor hematocrito elevado que tenía. Los abogados argumentaron que esto se puede conseguir naturalmente y se fueron a Paipa a probarlo: cogieron gente al azar en la plaza y les tomaron una muestra de sangre. Y todos, desde el niño de colegio hasta la vieja campesina, tenían un nivel de factor hematocrito que envidiaría Andy Schleck. No les quedó más remedio a los miembros de dicha agencia que dejar de importunar al ciclista.

El caso es que estas ventajas naturales no las tienen todos los ciclistas. Y si bien se puede decir que es injusto que un ciclista pueda contar con un factor hematocrito alto por haber nacido en suerte en Cómbita o Chocontá, lo es más que un deportista se "ayude" a punta de medicinas y transfusiones que pueden dañar su salud: una sangre con hematocritos altos es más espesa y, por ende, tiene mayores probabilidades de provocar infartos o embolias. Y al final de cuentas, la idea del deporte es que gane el que hizo su mejor esfuerzo, no el que consiga el mejor médico o el que tenga más plata para esconder su dopaje.

En este sentido, el ciclismo está en crisis. Este cuadro de Wikipedia muestra cómo los top 10 del Tour de Francia entre 1998 y 2012 han sido en su gran mayoría vinculados a, acusados de, o miembros de redes dedicadas a doparse. Y un deporte que ha mostrado grandes hazañas, entre las que se incluye la aparición de un sobreviviente de cáncer entre sus figuras, no puede presentarse como una carrera de científicos contra agencias, una suerte de juego de policías y ladrones para dopar gente y ponerla tres semanas a montar cicla por Europa. Esto es un remezón muy fuerte a las estructuras ciclísticas, y como aficionado a los caballitos de acero, quisiera pensar que va a servir para evitar que las carreras las ganen los caballos dopados.


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La resiliencia de Millonarios

Anoche, 7:50 pm, las 38000 personas que estaban en el Estadio Nemesio Camacho, y las más de 50000 que estaban en el Parque Simón Bolívar, y los 7 millones de hinchas que según El Colombiano tiene Millonarios en el país, pudieron lanzar el grito que desde 1989 estaba atascado: campeones. "La catorce, tenemos la catorce!". Porque ya nadie puede quitarnos a los hinchas azules esa estrella 14 que tantas veces estuvo cerca, y otras tantas estuvo muy lejos.

La verdad, reconozco que hace siete meses no creía eso. El equipo dio un vuelco total anímico, que no técnico: no se podía pedir mucho si se seguía con los mismos Cosme, Wason, Mayer, Franco y Román Torres a los que les fue tan mal en el primer torneo. Y eso sólo se puede achacar a una persona: Hernán Torres, el técnico que hasta ayer a las 5 de la tarde había perdido todas las finales que había disputado, y que estaba consiguiendo cierta fama de lechona. Ayer, cuando Delgado atajó el penal que fue a cobrar el joven Andrés Correa, se sacudió dicha fama y se inscribió en la lista de Paternoster, Ochoa Uribe, el Cheque García y Pedernera como técnicos campeones con Millonarios.

Y eso habla muy bien de la resiliencia de Millonarios, esa oportunidad de fortalecerse con las derrotas. Pasó luego del partido en Madrid: vino el equipo y barrió con la fase regular del torneo. Lo mismo ocurrió con Palmeiras y Gremio: después de perder con ambos en Brasil, se fortaleció en El Campín y los derrotó a ambos. Y a la eliminación de la Suramericana a manos de Tigre, la siguió con una victoria en Ibagué que lo llevó a la final. Y al penal que ayer atajó Delgado.

Pero eso fue algo que muchos de los hinchas no tuvimos. Esa resiliencia no se notó en los hinchas que, en muchos casos, estuvimos a punto de mandar todo a la mierda. Estuve en el partido contra el Junior, ese 0-0 tenso en el que sólo se escapó la alegría del hincha por volver a una final después de 16 años luego de 10 segundos que dentro del estadio parecieron 10 días. Y ayer la gente callada, casi asustada con el gol del Medellín. Las memorias de Tigre, de Madrid, de los anteriores 33 torneos en los que no se dio. Y en los penales, el pánico era patente en una hinchada incrédula.

Pánico que no se notaba en gente como Franco, que se pasó el período del cobro arengando a sus compañeros. U Otálvaro, que peleando hasta el último metro mandó el centro con el que Cosme anotó el gol azul en el minuto 44. O Delgado, la prueba física de la resiliencia. Su esposa sufre cáncer de seno, y ese aliento fue el que hizo que siguiera. Había sufrido los 8 goles del Real Madrid. Había "regalado" la anotación a Zapata. Pero anotó su tiro desde el punto penal, el sexto. Y le atajó el penal a Correa para que todo el mundo saliera y celebrara.

Eso es trabajo de Torres. Cierto que entre los principales artífices de este título está José Roberto Arango, que rescató al equipo de la barrena en la que estaba en 2008. Y Felipe Gaitán, que fue capaz de revertir sus errores para contratar a Wason, Román Torres y Otálvaro, vitales en el camino al título de ayer. Obviamente los jugadores tuvieron todo que ver. Pero Hernán Torres fue el que le dio a este equipo esa resiliencia, que por poco se le escapa a Wason cuando se agachó a no ver los penales después de anotar el suyo propio. Y eso es algo que a este equipo le faltaba. Y que al fútbol colombiano le falta. Esa garra y ese deseo de pelear hasta el último metro, el último penal, el último segundo. Felicitaciones a Millonarios. Y a Hernán Torres: gracias. Gracias, todas las gracias del mundo por darle esa garra al equipo. Suya es la decimocuarta estrella que ahora está en el escudo de Millonarios. Y sigamos así, ahora por la Libertadores y la Superliga contra el vecino. Y por supuesto, vamos por la 15.


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Pasto de Castro

Chelo de Castro es un periodista deportivo barranquillero, que por obvias razones le hace barra al Junior. Tiene una columna de opinión en El Heraldo, la cual, como buena columna de opinión, no tiene censura. Pues bien, el pasado 16, dicho periodista aprovechó su espacio en el diario para enviar esta carga de profundidad al pueblo nariñense (y al boyacense, de paso) porque la Dimayor decidió programar Pasto - Junior para el 12, partido que empató a un tanto.

Hay que decir que un viaje entre Barranquilla y Santiago de Chile es largo (y que el Junior debe hacer dos en la Libertadores, para visitar a Unión Española esa semana, y a la Universidad Católica en abril). Y que la preocupación de Chelo de Castro, es válida: es desgastante estar cruzando América del Sur para luego llegar a atravesar el país. Pero ahí van dos temas relacionados: uno es un tema de preparación del equipo. El otro, de las opiniones directas del periodista sobre la ciudad de Pasto.

Por un lado, es evidente que el Junior conocía esto desde que se conoció el calendario de los torneos. Tendría que ir a jugar contra Unión Española entre semana, y luego viajar a Pasto. Ambos viajes pusieron unas 9000 millas en los tiquetes de LifeMiles del cuadro tiburón. Las directivas sabían que en un momento dado tendrían que jugar tres torneos que se cruzaran, y debieron hacer lo que hizo Nacional, que para afrontar copa y algunos partidos de liga armó una buena nómina suplente; tan buena, que pudo ganarle a Millonarios. Si los Char no lo hicieron, a llorarle al mono de la pila.

Luego de hablar de los errores del Junior, a joder a Chelo de Castro. El viejo cree que porque el Junior es tu papá, todos tienen que rendirle pleitesía: ergo, si una decisión no está diseñada para favorecer a los barranquilleros, es persecución cachaca. Si bien eso es una cuestión medio difundida entre los costeños, que muchos creen que cualquier crítica a ellos es porque los cachacos les tienen envidia o los quieren joder (incluida esta columna: espero los comentarios). Pero la Dimayor no aplazó el partido porque no era necesario: se demostró que los equipos podían hacer el viaje. Incluso, pienso yo, pensaron las directivas de Dimayor (y que Chelo de Castro recuerde de dónde salió Jesurún) que podían llegar a Bogotá o Cali y de ahí a Pasto, sin tener que parar en Barranquilla. Reprobable, tal vez. Pero es el reglamento. Y pedirle a la Dimayor que ajuste el reglamento es cosa imposible.

Ahora, a lo pulpito de la columna de Chelo: Pasto. La queja de de Castro va más allá de la simple crítica porque el Junior empató. Habla del estereotipo del pastuso como bruto, se queja de la altura, el clima y la llovizna. Y remata diciendo que el error del Pasto es existir (bueno, no tanto así: que el error fue que la Dimayor dejara entrar al Pasto a segunda!), y que ni Pasto ni Tunja se merecen los tres equipos (Chelo sólo menciona dos, se le olvidó un tal Patriotas) que tienen en el FPC.

No sé cuál es el argumento de Chelo para decir que Pasto no merece tener la Liga Postobón, más allá de una pataleta insulsa y apropiada del más rancio y retrógrado regionalismo. Hasta donde mi memoria alcanza, lo único que se necesita para tener un equipo en primera es subir de la B, sea ganando el torneo o la promoción. Y lo que se necesita para tener un equipo en la B, es tener 25 jugadores, pagarles sueldos a ellos (así no los paguen muchos equipos) y tener un estadio con ciertas medidas de seguridad y comodidad. No más. Ahí no sale nada de tamaño de ciudad, ubicación, cultura, hinchada, nada de nada.

Además, el Pasto es un equipo digno de primera. Ha ganado título y estado en la Libertadores. El Departamental Libertad tiene capacidad de 27000 espectadores y cumple normas Conmebol. Le van 10000 todos los partidos. No es que esté recién ascendido, como Patriotas o el Itagüí del año pasado: con este, lleva 20 torneos en Primera A. Y la gente se ha quejado porque llegar a Pasto es complicado en avión, debido al aeropuerto y ciertas restricciones de clima. Pero nadie había montado la pataleta que montó Chelo de Castro en su columna. O nadie había tenido el descaro de publicarla.

Ernesto McCausland, director de El Heraldo, prometió en el cabezote que se tomarían medidas "de fondo" en la Palestra Deportiva por los insultos innecesarios al pueblo nariñense. No creo que se le cancele la columna, porque desafortunadamente la ideología expresada en esta es común en muchos costeños (para la prueba, vea los foros de fútbol o los comentarios en El Tiempo y El Espectador). Pero sí sería conveniente una disculpa explícita de Chelo de Castro, y que se dedique a hablar de fútbol, que es para lo que le pagan en esa columna. Si no, de otros deportes. Sin necesidad de tener que insultar a una ciudad por la incapacidad de su equipo para jugar bien.

Adenda. Un comentarista me hizo caer en cuenta que estaba cometiendo el mismo error de Chelo de Castro, haciendo alusiones innecesarias a ciertas percepciones de la costa atlántica y sus habitantes. Me disculpo con aquellos que se consideren ofendidos por estas opiniones. Así mismo, anoto a las 5 de la tarde del 20 de febrero que el periodista se disculpó en La W esta mañana.


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B de RiBer (?)

Miércoles, 23 horas en Córdoba. Terminaba el partido en Barrio Alberdi, en el que Belgrano de Córdoba, de buena campaña y tercero en el Torneo Nacional B del fútbol argentino, derrotó 2 a 0 a River Plate, que tuvo una temporada aceptable (en la puntuación anual quedó quinto, lo que lo enviaba a Copa Suramericana) pero que, debido a los promedios, a la excelente labor de los equipos ascendidos, y a un pésimo cierre de temporada (no ganó ninguno de los últimos 9 partidos), llegaba a un punto en el cual ni siquiera los hinchas de Boca, el rival acérrimo, los esperaban ver: muy cerca del descenso a segunda división que River ha evadido durante sus 110 años de historia.


El mazazo es claro. Argentina sólo ha tenido tres equipos (cuatro si se cuenta a Arsenal, que hizo todo el camino desde la D a la A sin descender) que nunca han descendido a segunda división: esto, hasta ayer. Hoy Buenos Aires despierta después de las batallas campales producidas por los Borrachos del Tablón, luego de que, a las 16:50 en Núñez, la gente que se metió a la cancha y la práctica del lanzamiento de botella y piedra hiciera que el árbitro Pezzota, de mal arbitraje (le robó a River un penal), diera por terminado el partido y sentenciara. River Plate, 33 títulos de la AFA, dos Libertadores y ahora, un descenso.


Lo cierto es que River empieza muy complicado, en agosto, su trasegar por la segunda división argentina. Por un lado, las finanzas del club están muy mal, con deudas que alcanzan los US$19 millones. Súmese a esto que el dinero que recibirá por televisión es mucho menor que lo que recibiría en caso de haberse mantenido, y que para colmo, el haber jugado promoción le quitó la opción de entrar a la Copa Suramericana, con lo que esto implicaba para taquillas, derechos de transmisión, premios y la chance de vender cualquier Funes Mori al fútbol europeo. Esa debe ser una gravísima situación en la cabeza para Passarella, que llegó en 2009 con la promesa de limpiar la situación de la banda y terminó, bueh, en desbandada.

(N. de la P: el anterior intento de chiste es tan malo que ni siquiera merece un interrogante entre paréntesis)

Así pues, River está quebrado. Tendrá que ver cómo supera una situación que sólo se encontró, y tal vez de rebote, en los torneos Nacionales de los 70 y 80: jugar en canchas en muy mal estado, con equipos que en un primer momento suenan a chiste (como el Deportivo Desamparados de San Juan), y seguramente, dando vueltas por medio país para visitar idílicos lugares como Madryn, Corrientes o Formosa. Y sin público visitante (y posiblemente tampoco sin público local en los primeros partidos, después de lo sucedido ayer en el Monumental), el trasegar de River por la B Nacional va a ser una cosa digna de ver, si Telefónica pone TyC Sports.

Así mismo, tampoco podrá River dedicarse a ganar de camiseta. Justamente eso fue lo que intentó JJ López, el técnico millonario, contra Belgrano, y fracasó rotundamente. Muchos de esos equipos como Boca Unidos, Patronato o Defensa y Justicia irán a matarse contra la bandaaaaaa, porque una victoria contra uno de los dos realmente grandes de Argentina, en partido oficial, es algo digno para los hinchas, así sean sólo 5 mil en un municipio perdido en la pampa. Y como tal, River tendrá que ver la forma de conseguir superar todos esos escollos para volver, y seguramente, con todos los ojos de Argentina y el mundo futbolero encima, a menos que Boca e Independiente, los otros dos equipos sin descensos del fútbol argentino, también entren a complicarse con el descenso. Porque por promedios, ahí están también complicados.

Y esa es, tal vez, la principal lección que deja el descenso de RiBer al Torneo Nacional. Los equipos tienen que revalidar su historia cada semana, lo decía ayer Chalo González, comentando sobre el pegote descarado de la señal de audio de TyC Sports para ponerla en RCN. De nada sirve que los de Boca comiencen, a partir de ayer (?), a cantarle a los de River "vooooooooo soooooo de la beeeeee" si para estas alturas, se podría jugar por promoción, sin mayor dificultad, un River - Boca (!). Acá en Colombia se vio el caso de cómo los del América se burlaron del Millonarios comprometido en el descenso, y ahora ni siquiera se sabe si la Mecha va a salir en la Liga Postobón 2, por el mierdero entre la administración vieja y la nueva. Y Pereira, Pereira, tan bonito que quedó el Hernán Ramírez Villegas, y tan mala situación la del cuadro matecaña.

Tal vez esto sea lo que se necesita para que los equipos grandes se despabilen. Boca, Independiente y Racing en Argentina. Millonarios, América, Cali y Medellín en Colombia. Y muchos equipos en el continente, que vieron lo que pasó en Buenos Aires, un domingo de invierno, cerrado con la tanqueta lanzándole agua a los hinchas en las tribunas de un Monumental que, por un año, sólo verá fútbol de primera si allá se queda a jugar la Selección Argentina las eliminatorias.


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Corticas y al pie, Edición Mundial Número 1

"Eu opino que os rivales mais peligrosos do Brasil son as vuvuzelas" (?)

Luego de meses enteros sin escribir esta popular (?) sección de nuestro sitio, Falta contra el Balón aprovecha la coyuntura para poder hablar varias cosas que la Presidencia ha considerado dignas de comentar sobre la Copa Mundial. No, no comentamos partidos, no somos Peláez, ni Mejía, ni Varsky, y aunque seamos más que Bonnet, no nos vamos a rebajar a su nivel (?).

Por eso, en Falta contra el Balón, hoy presentamos la crítica a tres sucesos del mundial. Estupideces, tal vez. Si espera mi análisis de fútbol, no lo voy a hacer sino hasta que inicien los octavos...


El Jabulani, culpable

Adidas lleva más de 40 años haciendo balones para su uso en los Mundiales. Desde el Telstar que se movió en México 70, hasta el Jabulani que hoy día es pateado entre Pretoria y Ciudad del Cabo. Aún así, el balón se ha convertido en una cosa de polémica durante los partidos jugados en esta Copa, e incluso desde antes. Ya no sólo son los arqueros, que se quejaban porque balones como el Fevernova permitían hacer cambios mucho más bruscos de dirección y facilitaban el trabajo de los delanteros, los que se han mostrado descontentos con la última maravilla de Adidas.

Gary Medel prueba la resistencia del Jabulani a, aparentemente, baja presión. Aunque la foto fue tomada DURANTE el partido.

El principal problema que se le achaca al baloncito es que es demasiado liso y demasiado ligero. Quienes hemos jugado fútbol con esos balones plásticos que parecen globos de fiestas (a la hora de la hora loca, yo siempre sorprendo a todos -?-) sabemos lo difícil que es manejar un balon ligero y liso. Rebota como quiere, se va a donde le da la gana, es muy sensible al viento, etcétera. Las críticas al Jabulani van por esa misma parte: el balón es muy delicado al viento. Además, al ser muy liso, es sumamente sensible a la forma como le pegue el jugador, es decir, "se va para donde le da la gana". Y esto ha sido catalogado como el argumento para que los partidos de esta primera vuelta de la ronda de grupos hayan tenido pocos tiros de larga distancia, y ningún gol de tiro libre, por ejemplo.

Aunque la gente de Adidas argumenta que esto puede ser por la altura sobre el nivel del mar que tiene media Suráfrica, más que por el balón (Johannesburgo queda a 2200 msnm, por ejemplo, y las únicas sedes al nivel del mar son Durban, Port Elizabeth y Ciudad del Cabo), todavía queda pendiente revisar esa parte. Y probablemente la FIFA, para Brasil, tenga que revisar este tema.
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El desierto a 0°

Esta es una crítica más a los canales nacionales que otra cosa, parte de la IGNORANCIA de los medios en la previa del Mundial. Aunque no se puede esperar más de aquellos que confunden, como Javier Fernández Franco "el Cagante del Gol", a Gerard Piqué con Nelson Piquet (el Cagante se pasaba diciendo "la lleva Piqued", peculiar pronunciación que escuché muchas veces para referirse a Nelsinho de parte de Germán Mejía), o que son capaces de equivocar todos los nombres de la selección alemana excepto Mario Gómez y Cacau. Hasta a Marko Marin lo pifiaron, le decían "Marín", como si viniera de Manizales y no de Bosnia.

Pues bien, como muchos vimos, las propagandas previas a la Copa del Mundo prometían un mundial "salvaje", con imágenes de las estepas africanas, leones (y no sólo Zakumi), elefantes, gacelas e hipopótamos. Estereotipos? Qué va!

Pues bien, el Mundial, de manera realmente poco sorprendente para cualquiera que tenga idea de lo que significa la palabra "estaciones", se está jugando en temperaturas frías. Y el hecho que se juegue en la altura en ciudades como Johannesburgo, que se encuentran a la misma altura de Manizales, sólo potencia este hecho. Es como asumir que un mundial en Canadá se jugará en el frío, en julio, cuando las temperaturas en Montreal y Toronto son en promedio de 25°. Así mismo, el clima en Suráfrica, además de frío, ha sido lluvioso, dando complicaciones especiales a partidos como Italia - Paraguay el domingo.

Como dice mi hermano, "no me alegro por cómo la han cagado, pero me da un fresquito..."
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Vuvuzelas, los enemigos de todo el mundo

Desde que se supo que el Mundial se haría en Suráfrica, los periodistas europeos (que al contrario de los colombianos, sí investigan antes de salir con barrabasadas) habían puesto las alarmas sobre una cuestión cultural surafricana que podría ser muy molesta, e incluso peligrosa, para los jugadores: el hecho que los hinchas alentaran a los Bafana Bafana con escandalosas cornetas que tienen el mismo efecto del pito de un camión, llamadas "vuvuzelas".

Que haya ese tipo de cornetas no es nada raro. En realidad, no lo es! Piense usted, amigo lector, en las bocinas de aire que suenan en los partidos de las selecciones alemana, o el famoso pito de camión de La 25, alimentado por aire comprimido. El problema principal con las vuvuzelas es que las bocinas y chicharras comunes en los estadios del mundo suenan un tiempo, mientras que las vuvuzelas son un escándalo continuo. Y escándalo es una palabra perfecta para describirlo, ya que, según la medida de los científicos, las vuvuzelas alcanzan 127 decibeles. Es decir, el mismo nivel de bulla de un Boeing 747.

Por supuesto, los jugadores han salido a quejarse. Por un lado, los serbios dijeron que Ghana les ganó a punta de vuvuzelas; México argumentó que su pésimo desempeño en el partido inaugural fue por el ruido continuado, que les quitó la concentración, y Wayne Rooney puso el grito en el cielo (pun intended) sobre la imposibilidad de oír a los compañeros y técnicos, debido al escándalo.

Como escribo esto durante el partido Suráfrica - Uruguay, el ruido de las vuvuzelas fue amortiguado de forma rotunda por el gol de Forlán. Aún así, un repentino aumento del interés de estas cosas, gracias a, entre otras cosas, la polémica creada, parece anunciar que las vuvuzelas irán a expandirse por el mundo. Temo por los oídos de los asistentes al estadio si unas barras bravas se dedican a putearse a vuvuzelazos en un Tolima - Cortuluá...
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El Wembley de la 57

El Rose Bowl, Pasadena, CA. Desde 1932, uno de los estadios más importantes del mundo. Sede de la final del mundial 1994.

Empieza un Mundial nuevo. Los mundiales de fútbol han cambiado muchísimo en 20 años, desde el
histórico mundial de Italia. El mundo futbolero se ha expandido enormemente: los mundiales anteriores a este fueron en los históricos y brillantes estadios dedicados al fútbol americano (tanto NFL como colegial) de los Estados Unidos, a las notables canchas de la Ligue 1, a los monumentos a la tecnología de Corea y Japón, y en Alemania, en donde las canchas míticas como el Westfalen Stadion o el Olímpico de Berlín compartieron con los estadios espectaculares de Gelsenkirchen y Munich. Mucho recorre el camino entre el San Siro, el estadio de Milán donde se inauguró aquel mundial del Pibe y Milla, al Soccer City de Johannesburgo, el flamante escenario con aspecto de olla de barro, donde el viernes iniciará la Copa del Mundo de la FIFA.

Claro, los estadios son una parte trascendental del juego. El llamado "ambiente", la gente alrededor alentando por su equipo. No se puede negar que es impresionante ver un partido donde el estadio parece trepidar, como me ha sucedido todas las veces que se está en el Campín, y los Comandos y la Blue Rain comienzan a alentar. La primera vez que me pasó eso, estaba en tercer piso de Occidental, con 13 años. El susto inicial de sentir el estadio temblando fue reemplazado por la emoción, aunque fuera no más por el "movete Millos movete". Aún así, estos estadios modernos me parecen increíblemente asépticos. Demasiado refinados. Cada vez intentando parecer más cabinas de vuelo de primera clase, para el juego que llamaran al inicio del siglo XX "un juego de truhanes actuando como caballeros". Aunque hoy día es un juego de gamines actuando como tales (?), pareciera que la FIFA estuviera dispuesta a ocultar el mal nivel del juego con canchas que no tengan nada que envidiarle a un Yankee Stadium o un Nido de Pájaro.

Y así es que se pretende que actúen los equipos. A pesar del You'll Never Walk Alone en Anfield, el ambiente de los estadios en Europa se ha perdido. Una guerra completamente comprensible contra la violencia derivada de los "ebrios caucásicos con el demonio adentro", genial definición de El Siguiente Programa sobre los hooligans, hizo que en Inglaterra se diera la orden de que todo aficionado estuviera en sus sillas. Luego, la UEFA dio la misma orden para todos los estadios donde se jugaran partidos de sus competencias. Algo cuyos inicios son loables, pero que ha hecho que se pierda la pasión en un deporte que no se puede definir sin ella.

Acá en Colombia la gente critica a un Campín viejo, lo que es cierto, y dicen que sería "muy bonito" ver un Wembley o un Bernabeu. No estoy de acuerdo, por dos razones. La primera: en Latinoamérica no hay estadios realmente bonitos. La Bombonera huele a alcantarilla, debido a la cercanía del Riachuelo. El Azteca está acabado por dentro. Maracaná, antes de las remodelaciones que le hicieron para los Panamericanos, era una vieja estructura con grietas. Y El Campín es un estadio competente para lo que hay. Ciertamente, si uno lo va a comparar con la maravilla de estadios del mundo, sale perdiendo. Pero yo prefiero un Campín viejo y lleno de recuerdos, a un Soccer City que es un monumento más a Suráfrica, que al fútbol. Como diría una amiga twittera: "queda la impresión que en Suráfrica sólo hubo dinero para los estadios"...

Por otro lado, está el tema desperdicio. Estadios como el Nou Camp, el Allianz Arena, el Qwest Field o el mismo Maracaná atraen multitudes, porque sus clubes (llámense Barcelona, Bayern, Seattle Sounders o Flamengo) atraen multitudes. Incluso, el caso de los Sounders es atípico: son capaces de llevar más de 35 mil personas a cada partido, lo que es una asistencia digna de cualquier club de primera división europea. Acá en Bogotá, el Estadio Nemesio Camacho, el coloso de la 57, El Campín, no ha sido modificado, en su tamaño, desde 1962. El motivo? NO SE NECESITA.

Cuando el Campín inauguró su ampliación, que es el actual tercer piso, tenía una capacidad de 62 mil espectadores. Hoy día, gracias a cosas como la silletería o el cierre de una tribuna para manejos de emergencias y evitar que Blue Rain y Comandos se maten a puñal, la capacidad es de 48 mil personas, debidamente sentadas (así no se sienten). Pero los promedios de asistencia de Millonarios fueron de 9 mil personas. Un Wembley con 9 mil personas se vería deprimente. El Campín es más que suficiente para la liga.

Un ejemplo claro de esto es el Nido de Pájaro de Beijing. Después de los olímpicos del 2008, ese estadio no ha tenido básicamente actividad, y está empezando a deteriorarse. El motivo: Beijing encontró que no tenía a quién prestarle el estadio, con sus consiguientes altos costos de arrendamiento. Un equipo de la liga de fútbol china desistió de tomar el escenario, citando que "se vería muy mal que nosotros tuviéramos un estadio de 90 mil personas para sentar 10 mil, si mucho". Algo parecido sucedería con un Nuevo Campín, y con tendencia a empeorar, ya que las asistencias a los estadios están en su punto más bajo, tal vez, de la historia.

Ahora, un estadio moderno no tiene por qué ser lujoso. Por ejemplo, el Único de la Plata, una maravilla actualmente desocupada, sólo tiene silletería para cumplir normas FIFA. De resto, es un estadio simple, diseñado más para que la gente vea un partido que para que se asombre. Resultó económico? Claro. Y es uno de los mejores estadios de la Conmebol. Algo que no se puede decir del estadio de la UCV en Caracas, a pesar de haber sido reconstruido, en la práctica, para la Copa América Venezuela 2007: este estadio se veía triste y solo cuando en él jugaba el Deportivo Italia en la Libertadores pasada.

Tal vez los arreglos que actualmente están corriendo en el Campín, para el mundial del 2011, sirvan para actualizar su presentación. Mejorar las cabinas de prensa, los baños y las vías de salida. Pero de resto, no es necesario, ni conveniente, tumbar un estadio con tanta historia. Los equipos de Estados Unidos lo hacen, pero porque a los hinchas les interesa más poder ver el partido en un televisor de 20 metros, de alta definición, y por ESPN, que ver la acción como tal. En Colombia la gente no paga por ir a ver un partido en un televisor, dentro de un estadio. Es más, la gente no paga por ir a un estadio. Bogotá se merece un estadio nuevo, pero no un Wembley. Tal vez un estadio más pequeño, un Red Bull Arena, a la necesidad de los pequeños clubes de este país. Los monumentos también se deterioran, y es más deprimente ver un estadio recién construido y deteriorado, que un estadio viejo y vibrante. En mi humilde opinión


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Selección Colombia es Pasión

Después del partido final contra Paraguay el miércoles, que Colombia ganó 2-0, con goles de Adrián Ramos al minuto 65 y de Hugo Rodagüeva (ni siquiera sirve para decirle Ungol) al 91, tan intrascendente que ni siquiera el Gol Caracol lo transmitió, la selección Colombia llegó de su vuelo ayer, al aeropuerto Eldorado en demolición. Con la selección, llegó su técnico, el vilipendiado Eduardo Lara. Y al llegar, botó el puesto.
Renunció Lara a dirigir la mayor.

"No, señores de los medios, la decisión me da mucha tristeza pero no hay lágrimas esta vez. En el mundial 2011 de pronto" (?)

Claro, yo también lo haría si fuera Lara. Me devolvería a donde me fue bien, que era cuidando pelaos y formando selecciones juveniles. Intentaría ganar el mundial del 2011, si es que se hace acá en Colombia. Y dejaría de quemarme en el puesto de seleccionador mayor, porque en este país uno tiene que ser muy berraco para mandarse a dirigir la selección mayor.



El caso perfecto es Reinaldo Rueda. Cuando Rueda asumió, en el 2003, se encontró con una selección jodida: última, eliminada ya del Mundial (aparentemente) y totalmente... pues, jodida. Tanto, que al partido contra Uruguay en Barranquilla fueron unas 7000 personas. Una miseria, que Rueda, con los mismos jugadores prácticamente que el inefable Pa$how, metió en la pelea. Y la selección se quedó afuera, por un punto. Lo que hizo la Federación Colombiana de Fútbol, esa colección de genios que maneja una nómina basada en sacar una selección de futbolistas y una liga decentes? Echarlo.

Algo así sucede ahora con la Selección. Lara hizo las cosas mal, no arriesgó cuando debía, se hizo el cobarde, sacó malas postulaciones, en fin. Y ahora, renuncia, algo que es bueno al final de cuentas, ya que Lara sabe que lo suyo era insostenible. Bien por él, y ojalá siga en los juveniles que ahí iba bien, y los chinos lo hacen llorar menos (?)

Y ahora, qué?

Los nombres pululan. No falta la gente que cree que Colombia debe mantener a Lara, por increíble que parezca. Aunque esa gente tiene un argumento válido (Eduardo Lara conoce a los pelaos), lo mismo aplicaba con Rueda. Así mismo, no falta la gente que cree que Maturana (Pa$how!) y Bolillo deberían dirigir; evidentemente, se quedaron en 1997, temporadas en las que Pacho y Bolillo sí eran técnicos de categoría.

Otros creen que la idea es por fuera. Claro, la idea es por fuera. Los técnicos acá están demasiado podridos, ya sea porque no saben un carajo, o porque se dejan mangonear por el directivo que sube su cometa, así esté en el Envigado. Aunque en eso también se dan casos. No falta el que pide a Hiddink, Scolari o Trapattoni, porque eso es facilísimo traerlos.

Aún suponiendo que se puede tener la plata, que se puede sacar por medios no propiamente legales (si no se cree, véase la historia del FPC desde 1978 hasta 1995), el mayor problema para traer a un técnico de ese nivel es la falta de un proceso serio. Dicen que por eso Bielsa prefirió irse a Chile. Y es muy posible, viendo la forma como se maneja ese sancocho que llaman Federación Colombiana de Fútbol.

Es cada día más claro que este país futbolero necesita un revolcón dirigencial. Entre la suerte de Millonarios S.A. (escribo artículo de eso el martes), el América pretendiendo reencauchar a Roberto Cabañas, y las demás pifias de los equipos en el ámbito local, sólo cabe esperar que la selección sea así. Y eso no atraerá a ningún Ramón Díaz, Markarián, Bianchi u otros nombres que se han barajado para dirigir la selección nacional. Si mucho, habrá un Quintabani o Umaña dispuestos, y ellos serán los que se incendiarán en ese puesto.

Si Honduras se hubiera quedado en repechaje, me hubiera gustado volver a ver a Rueda en la selección. Pero la dupla Rueda - Alexis Mendoza resultó ser una maravilla para los catrachos, que han mandado selecciones bajo el mando de estos dos a los torneos que han querido. Mientras tanto, acá Lara se quemó, y quemó más aspiraciones. Ojalá y para el mundial del 2014 sí pueda haber una digna eliminatoria, y un mundial decente...

A todas estas, qué pasó con Juan Carlos Osorio?


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Eliminados 2010 - por fin.

Un post con la cabeza caliente, ardiendo. Colombia está eliminada matemáticamente sólo hasta hoy, pero hace marras que la eliminación se veía. Para ser honesto, desde la Copa América se sabía que nos iban a eliminar, después de la orteada tan absurda que nos metieron.

No nos metamos mentiras: Colombia no merecía clasificar. Lara debió seguir en las juveniles, y ahora debería devolverse a las juveniles. Pinto debía seguir en el Cúcuta. Rueda debía seguir en la selección. Hay que aprovechar este remezón, para intentar conseguir una clasificación al mundial de Brasil. Ramón Díaz, Simeone, Borghi, un técnico extranjero que haya conseguido algo en una liga decente, es lo que se necesita. Y no se necesita una semana antes de la convocatoria para la Copa América: desde que termine el partido en Asunción el miércoles, la directiva debería renunciar, y armar el grupo de candidatos; para que apenas asuman los nuevos, se nombre al técnico extranjero de renombre.

Eso por ahora. Mañana, un análisis más concienzudo.


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Herman Córdoba (Aserrín en la cabeza)

Sábado por la noche. Centenares de pelados se van a beber en Rivera, un pueblo cerca a Neiva que, aunque no lo conozco, debe tener una serie de licoreras y bares similares a los de los alrededores de Andrés bofe de res, en Chía. Esos centenares de tipos borrachos suelen irse en sus carros, y corren el riesgo de sufrir durísimos accidentes de tránsito. Y eso fue lo que le pasó a un pelao del Cali que despuntaba en el fútbol profesional, y que había obtenido 15 minutos de fama esa misma tarde. Herman Córdoba. Y otro jugador un poco más veterano, que había sido muy bien visto por su técnico, y que también tenía futuro en el FPC. Mario Beltrán. Ambos ahora están siendo velados en el estadio, el mismo donde Córdoba había hecho un gol y puesto otro para que el Huila le ganara al Pereira y se metiera segundo en esta décima fecha del FPC.

Su automóvil, un Chevrolet Aveo, se estrelló contra una chiva, dicen. Se prendió fuego inmediatamente, también dicen. Los cadáveres quedaron carbonizados, dicen, y para identificar a Herman tuvieron que recurrir a un tatuaje; su hermano, Giovanny, había muerto del mismo rayo que mató al Carepa Gaviria en pleno entrenamiento del Cali, hace siete años. Herman se tatuó a Giovanny, y cada que metía gol, como el sábado por la tarde, se lo dedicaba a su hermano. Y con ese tatuaje del hermano, identificaron que era él, Herman.

No se sabe bien qué fue exactamente lo que pasó. Puede que hayan estado tomados. Puede que haya sido una "imprudencia", como siempre camuflan los accidentes en la policía. Puede incluso que haya sido culpa de la chiva, y no del particular. Puede que haya sido problema del carro, que es insegurísimo en accidentes (no lo digo yo, lo dice EuroNCAP) y que Colmotores vende como pan caliente. En fin. Pueden ser muchas cosas. El hecho es que el accidente los mató.

Aún así, va a flotar en el ambiente la sospecha que estaban borrachos, que cómo se van a emparrandar así, que qué falta de profesionalismo, todo eso que siempre dicen cuando alguien famoso se mata. Una curiosidad: cuando una persona allegada a uno se accidenta, la culpa es de todos excepto de nuestro allegado; cuando un famoso (para el ejemplo, el futbolista) se accidenta, la culpa es del jugador por lo que dijimos atrás. Pero, ¿por qué sucede eso?

Es conocido de todos que los jugadores piensan en muchas cosas que no tienen nada que ver con el fútbol. Como decimos muchos, tienen aserrín en la cabeza. A mí me pasa, y creo que a los lectores también, que muchas veces, cuando estoy frustrado por un jugador fulano, zutano o mengano, la primera reacción que tengo es "imbécil, bruto, animal!" y luego, el corito celestial "hijueputa, hijueputa". Con lo que se asume de antemano que el hombre que está corriendo detrás del balón, allá abajo, es un ignorante.

Acá en Colombia, desafortunadamente, una de las pocas vías de escape que tienen los colombianos de bajos estratos para salir adelante, es el fútbol. En Tumaco, Puerto Tejada o Apartadó, un pequeñito de 8 años, que demuestra habilidades con la pelota, puede tener más chances de sacar a la familia de su pieza de tablas, conseguir un carro, o irse al exterior, que un muchachito igual que demuestra ser una lumbrera, pero que tiene que botar el estudio para conseguir sustento. Y muchos niños de allá botan la escuela para perfeccionar sus habilidades, esperando a que llegue el milagro representado en un ojeador.

Después, lo que todos conocemos: el alcohol, la droga, los problemas de violencia. Cosas inherentes a la falta de educación, y que a uno, que tuvo la suerte de que los padres pudieran pagarle colegio y universidad, le parecen una imbecilidad. Uno de los problemas más grandes del futbolista colombiano es que no sabe cómo lidiar con lo que se gana. Por eso, aunque se ven muchos casos al contrario, el jugador llega a la profesional y cree que tocó el cielo con las manos. Y bebe, fuma, mete, se va de putas, putea y mata.

Herman Córdoba no es el primer jugador al que le pasan esas cosas, ni será el último, si se sigue tratando a los futbolistas como ganado, como vacas que se les da pienso, se las saca a mover, ordeña, compra y vende, y cuando ya cumplen su ciclo, se sacrifican. Esa no es la gracia, la gracia es que el jugador profesional no lo sea sólo porque su profesión es el deporte. Que haya educación y preparación sicológica, para dejar de tener equipos hechos de gorilas, con cuerpo enorme pero con una mente perdida.


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Eliminados 2010: barata de plasmas y LCDs (?)

Se vende sintonizado de antemano para partidos de Inglaterra, España, Estados Unidos y Brasil. No lo ponga en Caracol durante partidos: los ambientes salados corroen su pantalla.

Y sí. Todavía están las opciones matemáticas. Todavía se puede sacar calculadora, rogar porque Argentina y Uruguay, por una vez en la vida, lleguen a la fecha final necesitando puntos ambos los dos (que es MUY posible, dados los resultados de Argentina), rezar porque Ecuador se caiga, y esperar a que Venezuela haga lo lógico ante la aplanadora de Dunga, caerse. El Gol Caracol y SAB Miller empezarán su distribución de calculadoras (también útiles para toda fecha 18), y el 8 de octubre estaremos otra vez pegados del techo, viendo cómo Colombia intenta, a punta de fe y esperanza (gracias, Tato Sanín), ganarle a Chile y Paraguay y meterse al mundial de Suráfrica.

A pesar de eso, yo ya no me hago ilusiones. Y seré claro en esto: la Selección Colombia ya está eliminada del Mundial de Suráfrica. Y es mejor que ya haya sido eliminada.


Claro, uno quiere ver a la selección allá en Suráfrica, jugando contra Bosnia o Marruecos. También uno quiere llenar su álbum Panini con calcomanías de colombianos que no sean Johan Vonlanthen, así le toque tener 50 veces repetido a Mendoza o Giovanni Hernández.

Pero uno se pone a pensar en serio. Para qué queremos ir al mundial, aparte de acolitar la presencia de Jessurum, Luis Bedoya y demás prohombres de nuestro fútbol, en un safari guiado por el cicerone ideal de esas situaciones, el ex gobernador Pablo Ardila?

Es decir: veamos los partidos que se jugaron en esta fecha. Con Ecuador, una sorpresa. Se demostró el verdadero problema con la L10rona: que estaba solo. Se demostró el verdadero funcionamiento del lang8ruto: que necesita alguien que lo acompañe. Y se demostró que Colombia puede marcar goles si la pelota le llega a los delanteros bien, no a punta de chambonazos botados por Yepes y Amaranto. Pero eso se demostró luego de 60 minutos perversos que sólo pueden ser llamados "fútbol" porque es la eliminatoria al mundial de fútbol, porque de resto un equipo tan torpe y limitado como el que salió a la cancha del Atanasio Girardot, no tiene nombre.

Por supuesto, estamos en Colombia. Cuando algo en Colombia funciona, se debe cambiar por algo que no funciona, bajo el síndico que "hay que asegurar". Qué hay que asegurar? Obviamente, que la cosa no funcione. Se pueden usar mil excusas: que el equilibrio, que el rival es duro, que hay que defender el cero, que la mar en coche.
La cuestión es breve: el fútbol es mucho más simple de lo que lo hacen ver los técnicos colombianos. Un equipo tiene la pelota, juega rápido, tiene precisión y ya. No tiene los goles asegurados (ah, maldita palabra), pero sí tiene opciones de marcar. Los arqueros no son infalibles si se tienen buenos delanteros, y Teófilo Gutiérrez, Jackson Martínez y Adrián Ramos tienen algo de definición.

Pero acá el fútbol debe ser difícil.

En la selección, para ganar un partido se sale con cuatro volantes de marca. Al frente, sale otro equipo con tres de marca, y que para colmo está jugando malísimo. Qué se hace? Sacar un volante de marca y atacar más? No! Se queda uno quieto, hace cara de profundo análisis, no dice ni mu y ve cómo sus jugadores se estrellan con todo y con todos, incluyendo a sí mismos. Y sólo se le ocurre despabilarse cuando (expulsión de un contrario, gol uruguayo, y como 10 posibilidades de gol en el camino) expulsan de la forma más hijueputa posible a Teófilo. Y aún así, el cambio para meter un delantero demora 10 minutos. Evidentemente Lara analiza partidos de esta forma:



Paremos acá. La lógica dice: "si funciona, por qué cambiarlo?". Pues bien, funcionó meter a Hernández con Moreno contra Ecuador. Y en efecto, Lara metió a Hernández... por Moreno.

Dejen así. Llegó el empate, fruto de puro empuje de parte de la L10rona (que por una vez sudó la camiseta, logro notable) el fútbol se derrumbó. Mi hermano, que veía el partido a mi lado, dijo "desconozco a la selección: están jugando bien!). Luego del segundo gol uruguayo... bueno, sobran más explicaciones.

Colombia está eliminada. Octavos con 20 puntos. Y la cosa pinta para empeorar: mientras el cuarto, Ecuador, se enfrenta con Uruguay (sexto) en Quito (hay que verle el lado amable: un empate los deja jodidos a ambos) y el quinto, Argentina, tiene al frente a Perú en cancha argentina por definir, Colombia se enfrenta contra Chile, que irá a buscar seguramente el pase directo, en Medellín. Venezuela juega con un clasificado Paraguay en Puerto Ordaz. Cabe suponer: ahí se acaban las opciones matemáticas, con el sencillo resultado de que Colombia pierda y Argentina o Ecuador ganen.

Y en caso que la selección conserve las chances, queda en el camino Paraguay. Y Ecuador, contra Chile en Santiago. Venezuela sale de la pelea porque le toca contra una aplanadora dirigida por Dunga, en medio de la manigua (en serio: el partido se jugará en el estadio Morenao de Campo Grande, Mato Grosso do Sul, Brasil). Y... el tongo, Uruguay - Argentina en Montevideo.

Claro, hay opciones. Pero qué. Yo ya las quemé. No las hay, y voy a ver los partidos de la eliminatoria en octubre con la intención de ver buen fútbol. No podemos depender de la droga que Maradona meta en el entretiempo, ni de que se maten los uruguayos a trompadas con los ecuatorianos. Colombia, vamos ya pensando en el mundial! El de parqués, en el fútbol no servimos.


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Gente venida de antaño



8 fechas. Ya lleva 8 fechas este torneo que, como siempre, tiene a un líder cayéndose (el Huila), un equipo en la inmunda por el descenso (Pereira), un equipo jodidísimo (el de siempre), dudas arbitrales con los de siempre... y una fecha con goles. Bastantes, contando los 7 en Barranquilla y los 5 en Armenia. Y uno en Cali, en el último minuto, que sentenció el empate entre América y Santa Fe. El autor de ese gol: Anthony de Ávila.


4609 días entre su última anotación (contra Bucaramanga en 1997) y la de ayer, 12 años. Es decir, un pelao que entró a preescolar cuando el Pipa metió su gol anterior, puede estar graduándose de bachiller hoy. Claro, el Pitufo estuvo en Ecuador unos años, incluso le dio la gasolina para perder otra final de Libertadores. También estuvo en Nueva York, donde se hizo famoso por el gol que le dedicó al Señor... de la droga (no se sabe si a Miguel o Gilberto). Y todavía tiene manejo de la pelota, y sobre todo, ganas de jugar. Algo que no se ve comúnmente hoy día, cuando la gente llega a la Selección vía palancas... o si no, pregúntenle a Humberto Mendoza.

La semana pasada, en la victoria del América sobre el Chicó (en lo que fue seguramente el último gol de Adrián Ramos en el FPC), el encargado de marcar al venerable anciano era otro de geriátrico: Ever Palacios, el mundialista Chaca. El delantero de 46 y el defensor de 41 hacían una escena de torneo barrial, senior máster del interempresas, o de sindicato, pero no; el uno estaba con el América y el otro con el Chicó, partido que hace apenas 15 meses fue la final del torneo 2008-1.

Este fútbol requiere renovación urgentemente, pero no se puede lograr si uno se pone a ver nóminas con Oscar Córdoba, Agustín Julio, Víctor Danilo Pacheco; donde los grandes refuerzos son John Viáfara o el cabezón Omar Andrés Rodríguez, donde Galván y Calimenio son las alternativas goleadoras. La norma de los sub18 sigue sirviendo mal. Y uno sigue preguntándose por qué nos va mal en las selecciones.

En estos días, la previa de la eliminatoria.


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La grandeza de los equipos

"Copa Mustang, fútbol del mediocre!"

Hoy día tenemos un cuadrangular espectacular en el sentido vendehumo de la palabra: Tolima, Caldas, Chicó y Equidad. Y al otro lado, un cuadrangular apenas mejor en ese tema: Junior, Cúcuta, Cali y Envigado. Como sabemos, América, Nacional, Millonarios, Santa Fe y Medellín, entre otros, se quedaron por fuera. Los llamados "grandes", y los "chicos" adentro.

50 de los 66 títulos de campeonato se quedan por fuera de los cuadrangulares, entre los equipos afuera de éstos y el Unión Magdalena. Los únicos que ganaron título son, en su orden, Cali (8), Junior (5), Tolima y Once Caldas (2 cada uno), Cúcuta y Chicó (1 cada uno). Además, otro problema grave es la mínima capacidad de hinchadas de los equipos: un solo partido Millonarios - Santa Fe pudo llevar más gente al estadio que TODA la campaña de local de La Equidad.

Entonces, preguntarán algunos (y se la montan a uno, hincha "del más grande", muchos), por qué nos cansamos en seguir llamando grandes a equipos que llevan 35 años sin títulos, que no entran a una final desde 1997, etcétera? Por qué se sigue llamando chico a un equipo que ha entrado a más finales en los últimos 10 años que Millonarios y Santa Fe COMBINADOS? Qué es lo que hace grande, realmente, a un equipo?

Para empezar, el término "grandeza" es un término, cuando menos, ambiguo. Hay grandezas de grandezas: la grandeza local, la internacional, la de copas... y así mismo, cada pez es grande respecto al estanque. Puede que el Aucas sea uno de los equipos más grandes del Ecuador, pero puesto a escala en Argentina o Brasil es un enano. Y el Club Atlético Boca Juniors es un gigante latinoamericano (Vokita es un invento de una barra con sucursales en Japón, toda América excepto Manizales, y Madrid -?-) pero en Europa sería a duras penas un equipo mediano.

Así mismo, hay que saber qué es lo que los hace grandes a los equipos. Habitualmente, la grandeza de un club se mide por títulos y por las presentaciones por fuera del país. Así, se tiene que los más grandes en Colombia serían, en su orden, Millonarios, América y Nacional: entre los tres tienen 36 títulos de campeonatos, una Copa Libertadores y cinco finales, una final de Suramericana, y todas las Copas Merconorte. Por convenciones históricas, se dice que otros grandes son Santa Fe, Cali y Junior, que suman otros 17 campeonatos a la cuenta.

Entonces, qué es lo que hizo grande al América? Sin lugar a dudas, los ochenta. Antes de 1979, el América era un equipo mediano, del tamaño de un Pereira, por decir algo, constantemente pordebajeado por el Cali. Y mientras los hinchas viejos del Cali siguen empeñados en tratar a la Mecha como un aparecido, casi todos llegamos a la conclusión, luego de los 5 títulos consecutivos del América, que es uno de los tres grandes del FPC, desbancando del lugar de privilegio a Santa Fe. Luego llegó Nacional, que si bien era un equipo mediano, desde la Libertadores del 89 llegó a desbancar al Cali. Y Millonarios, ahí, tambaleándose (ya no es el más grande, pero sigue siendo uno de los tres).

La razón por la que uno dice que Cali, Junior o Santa Fe, a pesar de la evidente diferencia de títulos, están en el limbo de la grandeza, es porque fueron (y en el caso del Cali y el Junior, son) permanentes animadores de los campeonatos. Pero ese proceso toma tiempo, y eso es lo que la gente malinterpreta. Los equipos no nacen grandes, se hacen. Y así mismo, la grandeza se pierde. Así se dice que Santa Fe era uno de los grandes, y ya no. Poco a poco, Millonarios ha perdido la grandeza, un proceso que ha sido increíblemente catalizado por López y García. Y por supuesto, eso la hinchada no lo acepta. Acá ya veo llenarse el correo del sitio de energúmenos preparados para colgarme de los cojones en la torre de iluminación del Campín (?) porque digo que Millonarios ya no es de los más grandes.

El caso es que aquellos que dicen que Tolima, Equidad y Cúcuta son los grandes de ahora, por favor, razonen si es en serio que lo dicen. Al fin y al cabo, todavía a sus equipos les falta historia para llegar a ese nivel. Y a los que dicen que ni Chicó ni Envigado se merecen entrar a cuadrangulares, les digo: piensen bien lo que dicen, porque los que entran hacen las cosas mejor que los que no lo hacen. Eso es todo.


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Eliminatorias: hasta ahora empieza la guerra (?)

Después del clásico del sábado, tan malo que ni siquiera se me ocurrió qué escribir, Falta contra el Balón presenta la previa de la fecha de eliminatorias que contiene importantes pero complejos y duros duelos contra... contra... carajo, contra Bolivia en el Campín y contra la indomable Venezuela en Puerto Ordaz.

Forlán: "allá, allá están sus opciones de clasificar, colombiches narcos boludos" (?)
Amaranto: "a mí no me digás nada que yo estoy jodido del tobillo".

Veamos qué nos trae la convocatoria. Pocos nombres nuevos, y aparentemente el que sostenía a la L10rona Hernández en la Selección era Tículo. No de otra forma se explica que Tículo se haya despedido, cerrado el blog sin cerrarlo (?) y Lara haya decidido que ya era hora de no dejar a la Muñ10ca (?) en la convocatoria. Por ende, toda la labor de creación será generada por la nueva figura del Colo Colo, a la que en dos años tendremos generando ovaciones para un recién ascendido Atlético Sabana o Juventud Soacha (?): Macnelly Torres.

Arqueros

Agustín Julio- Independiente Santa Fe
David Ospina- Niza (Francia)

Después de los trompicones de Julio en el Campín, como la pifia que le dio a Tejada su primer gol oficial en 9 meses (!), me entran dudas... pero bueno, esta es la línea más sólida que tenemos.

Defensas

Mario Yepes- Chievo Verona (Italia)
Jossimar Mosquera- Arsenal de Sarandí (Argentina)
Amaranto Perea- Atlético de Madrid (España) Francisco Nájera - Independiente Santa Fe
Camilo Zúñiga- Siena (Italia)
Pablo Armero- Palmeiras (Brasil)
Iván Vélez- América de Cali
Christian Zapata- Udinese (Italia)

Veamos. Se lesiona Amaranto. Esguince de tobillo, y hay dos posibles sustitutos en la convocatoria: Pachito Nájera, eterna promesa de Santa Fe, y el paisa hijuep... ajem... Humberto Mendoza (sí, todavía estoy ardido). Menos mal Lara decidió irse un poquito de la rosca paisa y poner a Pachito, no me aguantaría ver al tronco hijuep... este... a Mendoza defendiéndonos de los demoledores ataques de Diego Cabrera (?)

Volantes

Macnelly Torres- Colo Colo (Chile)
Abel Aguilar- Hércules de Alicante (España)
Juan Carlos Toja- Steaua de Bucarest (Rumania)
Stalin Motta- Equidad de Bogotá
Fabián Vargas- Boca Juniors (Argentina)
Vladimir Marín- Libertad de Paraguay
Gerardo Bedoya- Millonarios
Jairo Palomino- Atlético Nacional (??????)

Qué méritos ha hecho Palomino para ganarse la convocatoria? Digo yo, no está mejor Paulo César Arango? Adrián Ramos? Robayo? (?)

Delanteros

Radamel Falcao García- River Plate (Argentina)
Hugo Rodallega- Wigan de Inglaterra
Darwin Quintero- Santos Laguna de México
Wason Rentería - Sporting Braga (Portugal)

La única explicación posible que le veo a la eterna convocatoria del "yo soy mejor que Messi" paquete: está en la Premier, y ya puede decir que es que Lio está en el Barça y él en el Wigan (?). Eso sin recurrir a comentarios homosexualizantes, en donde todos los seleccionadores quedan pasmados por las habilidades amatorias (?) de Rodagüeva.

Y bien, eso es lo que hay. Nadie de los que podía jugar faltaba, y casi nadie sobra. Pero bueno, habrá que ver el sábado cómo nos va. Hasta entonces, cambio y fuera.

Adenda

Falta contra el Balón estuvo en la Corraleja de la Independencia presenciando el emotivo cotejo entre el Boyacá Chicó y la Universidad de Chile. Aún así, la perra de la oficina se comió el reporte (?) y se nos veló el rollo de las fotos (?), así que no podemos presentarle a nuestra enorme fanaticada nuestras impresiones. Por tanto, prometemos que para el partido contra Aurora de Bolivia, FceB llevará equipos de última tecnología al estadio, y les traeremos un reporte con nuestro inconfundible estilo.


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Picando el Nacional - Millonarios

Antioquia Federal contra el Distrito Capital. Los paisas contra los rolos. Los sicarios contra los gamines (?). El valle del Aburrá contra la Sabana. E insértese acá cualquier cantidad de epítetos referidos a la rivaldad entre Medellín y Bogotá, pero por favor, sin caer en los ridículos comentarios de Casale. Todo porque el sábado, a las 8:15 de la noche y con transmisión por señal cerrada, se tendrá el partido que, por nombre y morbo, puede ser el único superclásico del país: Atlético Nacional - Millonarios.


Todos conocemos la historia. Millonarios y Nacional siempre han jugado partidos importantes, no todos buenos pero sí todos con un morbo particular. No más recordar aquel día de septiembre del 2007 en el que un Millos al que Vanemerak llegó y borró con todo lo que representaba Martín Lasarte en 48 horas, le ganó a Nacional contra todo pronóstico (hasta el de los mismos hinchas) y pudo seguir avante en la copa, aunque en el torneo local no le fue para nada bien.

Más atrás, abundan historias de ese partido: el dudoso arbitraje de la Libertadores 89, las finales de la Merconorte 2000, el 4-0 en el 96, los catorce años que Nacional no le deja ver media a los embajadores en el Atanasio por liga, las disputas cabeza a cabeza de los títulos del 76, 78 y 94, en fin. Una cantidad de cosas que hacen que cada día, sea más el morbo que generan los partidos entre el cuadro embajador y el verdolaga.

Pues bien, como en la mayoría de los superclásicos, esto se queda en morbo. Tal cual. Cada vez es más difícil ver un Real Madrid - Barça, un Boca - River o un Pumas - Chivas bueno: la mayor parte del tiempo, el partido se vuelve en un bodrio puro, la táctica hecha partido; un "clásico" de esos que lo hace a uno extrañar cualquier Academia - Santa Fe por Copa Colombia (ah, ese es un partido bueno, ayer quedó 3-3 en Compensar). Y por ende la polémica queda en el extrapartido: qué le dijo Laporta a Guardiola, o cuántos Borrachos del Tablón se fueron a hacerle "hall" a José María Aguilar en el primer piso del Antonio Vespucio Liberti, así.

Entonces, acá es lo mismo: mientras Nacional no es capaz ni de ganar en copa, y Millonarios se regodeó con una Equidad doblemente diezmada (tanto por la pérdida de puntos del partido que le ganó al Cali como porque terminó el partido con tres expulsiones) y apenas ganó su primer partido de cuatro que ya van por el torneo profesional; mientras el duelo es del colero de la tabla contra el 16°, mientras todo eso pasa, ya el aguanterismo comienza a destilar. Eso, sumado a que todavía la sanción de la alcaldía de Medellín a Los del Sur sigue vigente, y por ende los de Norte (léase los Comandos) están pendientes de si pueden ir como barra brava o como gente decente (?). Y por ende, la probabilidad es que se dé el resultado más lógico: un bodrio terrible para todos los que no estén cegados diciendo "gallinas putas" o "sicarios de mierda".

Y obviamente, ya comenzaron a soltar las cifras: que Millonarios lleva 14 años sin ganar en Medellín por liga. Que Nacional lleva 6 partidos sin ganar. Que Millonarios es el acabarrachas más efectivo del país (remember Millos - DIM del año pasado: después de ese partido, al Sachi le quedó tanta cuerda que alcanzó a llevar al Poderoso a la final y a la Libertadores). Que Quintabani vuelve a Medallo. Que Quintabani e Iván Hurtado se fueron a ver a un brujo a Neiva (?). Que Aristizábal es un sicario hijueputa (????). En fin.

El domingo yo me encargaré de hacer la consecuente entrada para analizar el superclásico de la cola, este año patrocinado por Adidas (?).


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CD Los Millonarios vs. Millos®

Esto no es un partido hipotético. Es una teoría que saqué en cierto foro, que podría explicar muchísimos de los problemas que hoy día agobian al Millonarios que está de penúltimo (y no porque esté de último Nacional debemos alegrarnos. Es un despropósito burlarnos del que está debajo nuestro cuando tenemos 16 encima). La discusión es simple en la base, pero tremendamente compleja. Es Millonarios realmente un equipo grande? (Quiero indicar esa parte específica).
La foto superior corresponde a Millonarios de 1950. Un equipo que en ese entonces podía ser el mejor de América, y darse de tú a tú con los más grandes del mundo. La historia de Millonarios está llena de equipos que pretendieron emular ese sueño del Dorado, de traer otra vez a los Pederneras, Pipos Rossi y Di Stéfanos del momento. Algunas veces, con jugadores locales como Alejandro Brand, Maravilla Gamboa y Willington. Otras veces, con extranjeros como Funes, Barberón o Vanemerak. Aún así, de unos años para acá ha pasado un proceso de todos conocido, que yo llamo "le cirque des Reinforcements" porque hace unas maromas mayores aún que las del Cirque du Soleil, pero para colmo de males no provocan risa sino para los hinchas de otros equipos. Además, la "dupla maldita" (Mejía® 2007) se ha tirado el equipo, con políticas de contratación donde el refuerzo estrella que nos va a salvar es el nunca bien ponderado juvenil de 34 años Víctor Pacheco. Pachequito. Pachequito!!!!!!!!!

Esto nos lleva a una duda. Cuando uno dice que "Millonarios" está en crisis, a qué se refiere realmente? Crisis del equipo, es decir, de los jugadores y el cuerpo técnico? Crisis del club, es decir, de los directivos? Crisis de la institución, es decir, de la hinchada?

He de decir que, para separar los conceptos, cuando me refiera a "Millonarios" me referiré al equipo y al club, es decir, al Club Deportivo Los Millonarios y a su equipo de fútbol soccer. Y cuando me refiera a Millos, me refiero a "Millos", también conocido como "los embajadores" y "el Ballet Azul", la imagen institucional de dicho club en el imaginario local y que cumple la misma labor de una marca como CocaCola o Transmilenio.

Esta imagen de Millos sigue siendo la de un equipo grande, venido a menos. Es decir, todavía está en el imaginario popular el recuerdo de El Dorado, del tricampeón del 61 a 63 , del BOM (Brand, Ortiz, Morón) de los setentas, y del equipo de Pimentel, la Gambeta y el Guajiro Iguarán que ganó con 26 fechas de invicto la estrella del 88. Las últimas acciones para reverdecer los laureles, el subcampeonato del 96 y la semifinal en la Suramericana del 2007, cada vez son más escasas para esconder la podredumbre debajo de la marca, que sigue mostrándose boyante.

Aún así, hay muchos que siguen comiendo de la marca. Algunos incluzo tienen denominados "pajazos mentales", donde salen diciendo que el problema de Millonarios es que no contratan a un Rolfi Montenegro, a un Pepe Sand, o a un Salvador Cabañas, jugadores que están fuera del alcance de cualquier club latino que no sea ni de Argentina ni de México. Son los que descalifican de tacazo a un Sherman Cárdenas, diciendo que Sherman es un patiamarillo, que le pesa la camisa de un equipo grande. Pues bien, yo pregunto: dónde está la grandeza del equipo?

Uno va a ver a Millonarios y se encuentra que la nómina actual no vale un carajo. Los jugadores importantes son un Oscar Córdoba en retiro, un Gerardo Bedoya envejecido, un Rubén Darío Bustos que cayó muy mal en Brasil, y un Alex Díaz que apenas despunta, y que para colmo es banqueado por Casierra. La nómina no es la gran cosa. Y menos si está plagada desde adentro por problemas: no hay plata, el 30% de las acciones es del gobierno, el otro 70% está lleno de indeseables como el Cheque, Franco y Casas..., las contrataciones dan grima, las juveniles son un mercado persa de ladrones, etcétera.

Entonces, quedamos en que la grandeza realmente radica en Millos y no en Millonarios. El problema es que la grandeza de Millos repercute para enfocar y potenciar los problemas: muy jodido uno intentar sacar adelante un equipo tan plagado de problemas por dentro, pero aún peor es intentar sacar el equipo del atolladero cuando a cada paso está toda la prensa pendiente de cómo el equipo va! Es decir, si Millonarios va bien, todos están pendientes de Millos para que se caiga; si Millonarios se cae, los periódicos titulan "crisis en Millos", los Mejías y Dios Antonios piden la cabeza del DT, etcétera. Me pregunto si Funes hubiera aguantado el semestre que duró metiendo un gol no más, con tanta exigencia como la de hoy día.

En fin... tal vez hallar esto permita encontrar una puerta más amplia para sacar a Millonarios de la crisis. Ojalá. Igual, acá casi nadie lee.


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Novelas de fútbol colombiano - Primera parte


La Zona Machecor no ha estado actualizando, porque se ha hundido en los archivos más abyectos con la intención de encontrar temas para sus posts. Por tanto, entre los computadores de Raúl Reyes, Jorge 40, la contabilidad de DRFE, el Archivo Distrital y Datacrédito, nos hemos encontrado con un par de perlas dignas de ser presentadas a continuación.

Los Quebrados

(Fuente: un trovero anónimo).

Allá arriba en aquel alto
que es vecino del Galeras
a los directivos del Pasto
les robaron las valeras.
Como tanto personaje
de las tierras de Nariño
el club en DRFE
metió hasta a Milton Patiño
De Túquerres llegó el pase
de Gómez y de Centurión
En Ipiales cambiaron taquillas
y en dólares se fue el envión.
Pero DRFE se cayó
como todo en esta vida
y los del Pasto se preguntan
"y ahora, malparida...
pirámide que nos dejó
sin plata pa'cuando pidan...
será que a la Brocha Vidal
DRFE la liquida?"

Historia de un descenso anunciado

(Diario ADN, 14 de noviembre de 2029)

Ayer, Millonarios ha descendido a la B, categoría donde estaba hace 5 años y volvió hace 3, de la mano de Luis Agapito García. "Pito", como lo conoce la hinchada, intentaba emular el lejanísimo título que en 1988 consiguiera su abuelo, máximo accionista de Millonarios. Ni siquiera las mediáticas contrataciones de un Radamel Falcao García de 43 años (y que aún así fue el goleador del equipo, con 11 tantos en 22 partidos) y el brasileño Frutinho, traído del Kalav Kalash del ascenso iraní, fueron capaces de atajar la caída libre. El presidente del club, Bonner Mosquera, prometió que esto no se queda así, que se viene una barrida y que va a traer al nuevo técnico maravilla: Sherman Cárdenas, que consiguió con el Bucaramanga llegar a semifinales de la Copa Soylent Suramericana. Dijo Mosquera que si no sale campeón, se va en junio.

Aún así, las páginas de hinchas siguen mostrando apoyo a Mosquera. "Nosotro' por ti no' vamo' al infierno, Misho! Esta es la banda de lo' Borracho' del Tablón, ni lo' de Rasin ni lo' puto' sin awante de Santafue van a quitarnos la vida!", dijo un hincha envuelto en camisetas de River, Real Madrid y Sol de América a la redacción de ADN.

En otras noticias, los hexagonales están listos. A un lado, el América de Otálvaro se presenta listo para ganar la 22 estrella, aunque va a tener una dura oposición del campeón del 2025, Patriotas. El hexagonal A se completa con Ipiales FC, Valledupar, Bucaramanga y Santa Fe (que se metió gracias a un golazo del veteranísimo Santiago Tréllez, con pase de Wilson Calimenio Preciado). En el hexagonal B, Nacional se quedó por fuera gracias a un penal dudoso cobrado por Oscar Julián Ruiz, que esta vez dijo que "el colmo que no haya árbitros mejores que yo, que tengo ya casi 65 años". Por ende, Unión Magdalena, Medellín, Tolima, Rionegro, Junior y Academia disputarán el cupo a la finalísima.


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Lara bombero

"Ahora quién se aguanta a mi mujer? Ella sí me dijo que me quedara en el Cúcuta..."

Pues bien, para dicha de todos los medios (incluyendo este generador de opiniones (?)), ya se fue el profesor (porque es Licenciado en Educación Física) Jorge Luis Pinto del mando de la Selección. Esta tarde, mientras me moría del aburrimiento en Estadística (?), la junta directiva de la Federación Colombiana de Fútbol decidió por unanimidad despedir a Pinto de la silla de DT, y darle el puesto de encargado de la directiva a Lara.

Obviamente, comienza la especulación de quién reemplaza al bombero de Lara. Dicen que Alfaro (aunque si echan al primer técnico de Argentina antes de que lo nombren en propiedad, se los llevan), dicen que Suárez (que ya se está quemando horrible con el Pereira), dicen que cualquier fulano. El problema no es ese.

Ya Pinto había reventado dos grupos. Por un lado, reventó a los de la Copa América, que los jodió porque se plantó de frente un tal Iván Ramiro Córdoba (que descansa tras su lesión) y otro tal Mario Alberto Yepes (que se dedica a defender los colores del Chievo). Por otro lado, reventó a pobres almas de Dios como Falcao García, Aquivaldo Mosquera y Pablo Armero. Y como cosa rara, una reventada de grupo lleva a una parada de juego, ya abundantemente reseñada. Así que lo más lógico es que, después de 40 jugadores pasados por la convocatoria, y que el equipo no funcionara bien, se sacara a lo que no se ha movido, el técnico.

A primera vista lo de Lara parece lógico. Un buen seleccionador, que ya ha jugado con varios de los actuales seleccionados en las menores (desde que reemplazó a Rueda cuando a Rueda lo subieron). Ha sacado algunos resultados, y conoce más o menos la tónica de la selección. Ahora toca esperar cómo nos va con Lara, que preciso se enfrenta a toro bravo contra Paraguay en Bogotá y contra Brasil en Maracaná... en el más clásico estilo del bombero.

Adendas (?):

- Paul Gascoigne se va a morir. Bueno, todos se van a morir, y los voy a ver con mis ojos, miles de auditorías para todos (?); pero el ex Lazio se está intentando matar a la carrera. Cada vez más borracheras, más sobredosis con medicinas, más parecido con George Best. Si se muere, hasta una próxima oportunidad. Ojalá que el próximo genio del fútbol inglés, por decir algo, Theo Walcott, no le dé por matarse en alcohol.

- Se viene el clásico. Millonarios no jugó tan mal el sábado. Santa Fe jugó horrible el domingo. Pero Millos perdió y Santa Fe empató, y la sensación generalizada es de un empate en el derby; así que vámonos contra la corriente: victoria azul, aunque pariendo erizos, y que quedemos en la gloria para el partido contra Nacional del miércoles siguiente.


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Conmemorando la máxima "gloria"



El cuarto gol del partido entre selecciones Colombia y Argentina, al minuto 30 del segundo tiempo del encuentro disputado en el Monumental de River, Buenos Aires, el 5 de septiembre del 93, fue hecho por el Tino Asprilla, una joven promesa tulueña que juega en el Parma que había sabido ganarse el corazón (y el queso (?)) de los parmesanos. Hoy, es un terrateniente tulueño que se dedica a galantear féminas de alto mantenimiento y exhibir su prominente riqueza (a veces con resultados un tanto no deseados...) por las calles del Valle.

Esto demuestra una cosa de la que poco y nada nos podemos sentir orgullosos: luego del mítico 5-0, del que hoy se conmemoran 15 años, el golpe que recibió el fútbol colombiano fue durísimo. Considerando que, a pesar de que el FPC estaba entre los mejores de América (y del mundo) en los 80s gracias a platas non-sanctas, el pueblo raso no se encontraba todavía en la posibilidad de ver a su selección en un mundial. Cuando en el 1-1 contra Alemania hubo brotes de aguanterismo y el carnaval de borrachos de frecuente aparición, Roger Milla y el Coroncoro Perea nos pegaron la aterrizada rápido. Pero para ese día, no hubo quien nos aterrizara... y creo que sólo hasta que nos eliminaron de dos mundiales pudimos medio aterrizar.

Bueno, en ese momento la parafernalia era apenas obvia. El primer recuerdo que se me viene a la mente es asomar a la calle a las 8 de la noche, porque habían sonado 6 balazos alrededor de mi casa... Sólo que se olvidó frenar la parafernalia, y llegamos a Estados Unidos creyéndonos la gran guaracha. Resultado, nos fue como a las guarichas (?).

Todavía se usa el 5-0 como momento de "gloria". Digo, es impresentable! Oscar Ruggeri, en entrevista a "La Chiva", dijo: "y bueno, los colombianos celebran partidos, nosotros celebramos títulos...". Deberíamos tomar nota de eso, porque si el único trofeo que la FCF tiene por obra y gracia de la selección mayor es el de la Copa América amañada... estamos jodidos.

Dicen que el resultado también fue nefasto para Argentina, porque desde entonces la selección de mayores no ha ganado nada. No creo; al menos ellos siguen celebrando títulos U20... mientras nosotros todavía tenemos que lidiar a Bonnet, a Paqueti y a Armando el de Betty la Fea Ricardo Orrego refregando esas imágenes cada que se avecina un partido contra los gauchos. Que por supuesto, lo olvidaron... para bien, y siempre miran con cara de "este boludo qué se cree?" al periodista local que, invariablemente, pregunta al Di María de turno sobre ese encuentro.

Pero bueno, este post es apenas una reflexión sobre lo pasado hace 15 años exactamente. Tiempos que no hemos podido superar, pero que de a poco ahí vamos superándolos. Sucesos que esperamos sirvan para no lidiar a Casale en el camino a China 2022 sacando las imágenes del 5-0 para confortar a los que perdimos contra Venezuela en el estadio del Cali...


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