Este Mundial de las sorpresas

Quién lo hubiera pensado el 12 de junio.

Die besten, die Champions


Quién hubiera esperado ver hoy, en esta noche de Río, a una Alemania campeona con el fútbol más vistoso del campeonato. Claro, para muchos el equipo de Löw era favorito, pero la forma de jugar, más propia de la España del 2010 o la Holanda del 74, no es algo esperado. Die Mannschaft, la selección en donde las mayores figuras son el líbero Beckenbauer y el goleador Gerd Müller, que hizo a Klose el máximo artillero de la historia de los Mundiales a punta de goles prácticos, ahora es la defensora del jogo bonito ante el pega forte brasileño. Y funcionó tan bien que le dio para ganar su cuarta estrella, de qué forma.

Aunque también, quién hubiera esperado ese jueves, mientras 200 millones de brasileños se desgañitaban cantando el himno en simultánea a los 11 que estaban en el gramado del Itaquerao, que un mes después esos mismos once se irían chiflados luego de llegar a las semifinales raspando, salvándose de la eliminación en octavos por un palo en el minuto 119, perdiendo a su mayor figura en cuartos y recibiendo diez goles en los últimos dos partidos. Brasil fue una selección sin alma, que se quedó en el modelo de Scolari del 2002 (defiendan bien atrás que adelante los magos Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo lo hacen todo) pero sin magos. Solo Neymar. Y cuando Neymar hizo falta y se les perdió la solidez defensiva que daba Thiago Silva se comió 7 de Alemania, que aprovechó un accidente del fútbol y metió una humillación histórica.

Y quién hubiera supuesto que Costa Rica, en aquel momento en que iba perdiendo su debut, llegaría hasta cuartos de final. Desde el sorteo muchos le apostaron a que sería el último del Mundial: Uruguay, Italia e Inglaterra eran demasiado. Pero no. De la mano de Pinto llegaron a un octavo puesto merecidísimo, con un equipo ultratáctico, sólido en defensa y con un Keylor Navas imperial, además de los goles de Campbell. Este equipo de Pinto se merece el mote de la sorpresa de la Copa mucho más que Colombia, porque al fin y al cabo la Selección tenía los jugadores para llegar a cuartos, pero que los ticos llegaran a forzar a Holanda a los penales era algo que nadie esperaba. Excepcional el trabajo del sangileño con esos 23 costarricenses.

Y quién se hubiera esperado, luego de aquel partido en que Argentina ganó en las últimas a Irán, que llegaría a una final que perdió en tiempo extra ante la tromba alemana. El equipo de Sabella fue de menos a más, en un crescendo que hizo que el foco se diera menos en un Messi que sacó al equipo de fase de grupos pero fue en caída constante, pero que con Mascherano y Di María logró llegar a la final. La ausencia del Fideo fue letal para las aspiraciones argentinas, aunque a punta de huevos llegaron a reeditar la final del 90, con idéntico resultado: 1-0 en tiempo extra. Esta vez no hubo un Codesal, aunque todavía en la 9 de Julio deben estar gritando que era penal la falta de Neuer a Higuaín.

Y así hay más cosas. Quién hubiera esperado que a Inglaterra y España la sacaran una fecha antes de terminar la ronda de grupos; que la Holanda que empezó metiéndole 5 al campeón vigente terminara en ceros con un equipo costarricense en la semifinal; que el goleador fuera un muchacho de 23 años de Colombia en vez de una de las grandes figuras de Adidas y Nike; que Messi, a quien el Mundial se le fue deshaciendo en sus pies y terminó caminando la cancha, fuera más Balón de Oro que Robben o Müller; que Argelia llegara con un equipo lleno de franceses e hijos de franceses y Francia con uno lleno de africanos e hijos de africanos, que Iván Mejía creara cuenta de Twitter y le quedara gustando. En fin.

Y sobre todo, quién hubiera imaginado aquel 12 de junio, con la ceremonia de inauguración, que este iba a ser el torneo más emocionante, por lo menos, desde el 86. Ver a Colombia arrasando con su grupo y perdiendo dándolo todo ante el local es apenas una de las emociones que los 64 partidos jugados en 32 días, en 12 ciudades de América del Sur, dieron al mundo. Escenas como el gol de Cahill a Holanda, el de James a Uruguay, la caída de Sabella, la entrada de Tim Krul para atajar dos penales ante Costa Rica, la mordida de Suárez, los bailes de Colombia, las lágrimas de Mondragón, hacen parte ya de la historia de este rico fútbol que ya pasó sus 150 años de existencia organizada.

Desde el momento en que Marcelo anotó en campo propio el primero de los 171 goles que íbamos a vivir en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, debimos haber visto que este iba a ser un torneo lleno de sorpresas. Para Colombia estaba reservada una de las más gratas: el goleador. Ya hablé mucho en el post anterior del equipo que terminó con la menor cantidad de faltas (a pesar del partido ante Brasil), pero a James Rodríguez no le sobra ningún homenaje.

 Oeeee oe oe oeeeee, Jameeeees, Jameeeeees!

Esto no se va a repetir en Rusia, ni en Qatar Estados Unidos. Esto depende únicamente de lo que es Brasil como cuna del fútbol: incluso el miedo de los propios brasileños a un Maracanazo explica por qué la canarinha terminó tan mal. Esas condiciones que genera la historia futbolística de la tierra de Friendreich, Leonidas, Pelé, Garrincha, Zico y Ronaldo son muy difíciles de repetir. Por eso este fue un Mundial único. Y no hay que sentir tusa en el amanecer de este lunes por el Mundial que se nos fue: hay que recordarlo gratamente, como la fiesta que fue y en la que nosotros no fuimos mirones ni meseros, fuimos durante mucho rato el alma de la fiesta. En cuatro años volveremos. Y esta vez espero estar ahí.


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Una breve reflexión sobre Millonarios en la Libertadores

Cuando uno lee los comentarios en Twitter del partido que acaba de concluir, en el que San José ganó 2 - 0 a Millonarios en Oruro, parece que hiciera falta todo.Para unos el problema es de defensa. Para otros, de línea de marca. Algunos más se quejan de los volantes de armado. Y casi todos, de la ofensiva. Pero para todos es claro que este equipo de Millonarios está mal. No parece el mismo que ganó la 14 hace tres meses, ni que llegó a semifinal de Suramericana. Y no lo es.

A este Millonarios que arrastró su paso con más pena que gloria por la Libertadores le faltó alma. Garra. Esa garra fue la que mostró cómo pudo voltearle el partido a Gremio en Bogotá. La que llevó a los suplentes a ganarle un partido complicado al Tolima, mientras los titulares sufrían con Tigre. Y esa garra quedó ausente desde el primer momento, cuando se perdió en un mal partido con Xolos.

Que no hubo los refuerzos esperados, es cierto. Debía haber un reemplazo para Máyer Candelo, y un lateral que hiciera más que Luis Mosquera o Martínez. Pero no se puede decir que Freddy Montero, Dawling Leudo o Rufay Zapata sean pintados en la pared. Y aun así, de nada sirve esto si Montero se queda parado, si Hernán Torres se casa con Wason Rentería y Robayo, si no se sabe la posición de Leudo. Ahí también está Ánderson Zapata, que ni lo han puesto. Y la base de la 14 se mantiene, más allá de la salida de Cosme y Omar Vásquez.

E igual, este equipo que perdió sin ganas, sin orden, sin vergüenza, es el mismo que en estos momentos va de sexto en la liga, con el mismo puntaje del cuarto y un partido menos. Eso no es un atenuante. Un equipo como este, que se dice grande, debe revalidarlo, y sinceramente hoy jugó muy mal. Eso se aceptaría de un Pasto cuando en el 2007 llegó a la Libertadores y se fue sin sacar un punto, pero de Millonarios no. Por eso tanta gente se burla hoy. Porque se espera de este equipo que tenga, si no nivel, al menos garra. Que se pierda, pero no porque no se hizo nada. Millos perdió porque no hizo nada.

Queda la Liga Postobón, y la Copa. Queda la oportunidad de ir por la 15, y volver el próximo año a la Libertadores. Pero también debe quedar la experiencia que un equipo debe validar su grandeza continuamente, y no es más grande porque tenga un grupo de gente gritando que son lo mejor cuando acaban de ser bailados por un equipo de la peor liga de América del Sur. Y si Millonarios vuelve, que no llegue a asustarse ante las cámaras de Fox Sports. De eso fue capaz en la Suramericana 2007. Y en la 2012. Si se da una Libertadores 2014, lo mínimo que uno espera es que no se los trague el miedo escénico. Y que hagan lo posible para mostrar una grandeza. Para hacer crecer esos laureles reverdecidos en los últimos dos años. En fin, para que se vuelva a hablar del Ballet Azul como un gran equipo y no como un chiste de páginas de memes.


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La inferioridad mental de Millonarios.

El Trofeo Bernabeu da un nuevo paso atrás en un deslucido partido ante un rival muy inferior.

Goal.es subtituló así su crónica del Madrid 8 - 0 Millonarios que terminó hace pocas horas en el Santiago Bernabeu. Tal cual. El Real Madrid de José Mourinho nunca tuvo mayor problema para vencer a un cuadro azul que estaba muy, muy, muy por debajo de las expectativas, de su historial, de la importancia del partido. Fue un equipo al que se lo tragó la cancha, al que simplemente no le dio para jugar ante el segundo mejor equipo del mundo, el campeón de la Liga 2011-12, el equipo que se da el lujo de banquear a Kaká para que meta tripleta en un torneo amistoso.

Pero el tema no es ese. En el entretiempo yo preguntaba si de verdad la gente que se burlaba por los cinco que había recibido creía que sus equipos eran capaces de hacerle partido al Real Madrid. Otros tres goles después, yo creo que ningún equipo del fútbol colombiano sería capaz de pararse ante este Madrid en ese estadio. Y no solo por la evidente diferencia de nivel entre los jugadores (al fin y al cabo, algo va de Kaká a Tancredi), sino por una diferencia mucho más sutil pero que puede llegar a ser aún más importante que la de calidad futbolística: la mental.

Los jugadores de Millonarios salieron a nada. Perdían las pelotas (en todos sentidos) cuando se enfrentaban a los de blanco. Llámese Kaká o Callejón. Y lo peor es que Torres fue capaz de plantear el partido como si no tuviera al frente al Real Madrid, sino al Real Cartagena. Un solo volante de marca en un 4-5-1 para marcar a un equipo cuyo objetivo es quitarle la pelota al Barcelona. Hernán Torres se obnubiló, y los 11 de azul se obnubilaron también. No fueron capaces de afrontar el peso del partido.

Algo que no es exclusivo de Millonarios, sino más bien, la regla en el FPC. Había que ver cómo los jugadores de Millos, América y Huila se botaban a pedir la camiseta de Falcao cuando vino de gira el Atlético de Madrid, en mayo. La Roca Martínez (que hoy hizo todo lo que le amerita su apodo: fue de piedra) sólo salió detrás de Kaká para pedirle la camiseta en el medio tiempo. Es saberse inferiores y pretender agarrar una pizca de la gloria cuando aparece, no ir a ganarla por ellos mismos. Como dice el dicho de mi tierra, "ven a Dios y se asustan".

Porque puede que nivel haya. Veamos a Falcao, que es fenomenal, y nacido acá mismo pero desarrollado en Argentina, en River, donde la gloria había que ganarla con goles y no con atisbos. Veamos la historia de Willington, o la del Pibe. Tipos que tuvieron hambre de gloria y que la consiguieron, y que combinaron sus cualidades con esa garra. Veamos a Uruguay, que en el 2010 no era ni mucho menos equipo para ser semifinalista pero a punta de coraje (así sea el de Suárez para meter la mano y convertir un gol fijo en penal, en el partido contra Ghana) lo consiguió. El mismo Di Stéfano, que era el homenajeado hoy, decía en una entrevista que en sus tiempos de jugador, pedía a los compañeros hacer cinco goles: tres por ellos mismos y dos por los hinchas.

Tal vez Millonarios no vuelva nunca a jugar contra el Real Madrid. Pero si se da de nuevo, ojalá sea con esa valentía ya puesta. Y ojalá el nivel del fútbol colombiano dé para reemplazar las falencias técnicas con garra, que tanto nos falta. No estoy de mal genio porque se haya perdido 8-0 con el Madrid: lo estoy porque el equipo nunca tuvo la intención de conseguir un golcito, el de la honra. Que es el gol de la honra porque demuestra que el equipo tuvo el honor de ir a buscar el partido a pesar de todo. La honra no era poner 11 tipos contra el Madrid en el Bernabeu, sino jugarles el partido, y eso Millonarios no lo hizo.


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Ni un peso a esos petardos

Tres medallas de plata y una medalla de bronce, con amplias posibilidads de al menos una. Hoy, 8 de agosto, ese es el balance de los Juegos Olímpicos de Londres para la delegación colombiana, de 105 deportistas. 105 historias diferentes, desde un ciclista que hace parte del mismo equipo que el ganador del Tour de France (y de hecho ganador del oro en contrarreloj) hasta una judoka cuyo entrenador trabajó tres años sin cobrar, porque no tenía aprobados recursos para su trabajo.

Recursos, una palabra que se ha mencionado mucho en estos meses. La gente, la misma gente que se olvidó de los atletas que sacaron medallas en Beijing 2008, y la misma gente a la que en un año no le va a sonar el nombre Yuri Alvear, está en estos momentos de brillante efervescencia pidiendo a grito herido que se le quite el dinero a los petardos que se visten de amarillo, que juegan regados por el mundo y que son "dirigidos" por un argentino para pegarle (mal) a un balón. En síntesis, que no se le dé más plata a la Selección Colombia de fútbol masculino.

Y eso es, para empezar, populachero. Saltar a decir que hay que apoyar más a los tres que ganaron que a los 18 que no ganaron nada es, directamente, subirse a su propio bus de la victoria: acaso Urán corre para el Colombia es Pasión? O dónde estaban los recursos del sueldo del entrenador de Yuri Alvear en los últimos tres años? Ahora sí se justifica apoyarlos?

Porque tampoco es que los atletas olímpicos no tengan tal apoyo. El Centro de Alto Rendimiento en Bogotá es uno de los más completos de Latinoamérica. Coldeportes ha invertido en este ciclo olímpico una cifra récord. Otra cosa es que con los números exorbitantes que maneja el fútbol, la inversión de Coldeportes se vea pobre en comparación.

Dinero que, por otro lado, no sale propiamente de Coldeportes. El del fútbol, me refiero. La inversión en el fútbol tiende a ser mayormente privada, al menos al nivel selección: Bavaria, Homecenter y Movistar cubren la mayor parte de las cuentas que Pékerman y asociados cobran. En clubes la cosa es diferente, pero como estamos hablando de deportistas en representación nacional, sería justo asociarlos con sus pares de las selecciones, no con los jugadores de un Huila, Patriotas o Cartagena que sobreviven por los patrocinios de sus regiones y por los pocos que van cada quincena al estadio.

Porque ahí está otro de los problemas del deporte colombiano: la falta de apoyo no es solo que papá gobierno bote unos milloncitos más para pagarle mejor sueldo a los entrenadores, o comprar más máquinas para el Centro de Alto Rendimiento. El apoyo parte desde las mismas competencias locales, partiendo por los juegos nacionales que cada vez están más regados porque no hay cómo hacerlos en un departamento únicamente. Competencias que en ningún lugar se ven, y a las que muy poca gente va.

Ese es el verdadero apoyo que necesitan los atletas. No es necesario exigir que todo el mundo siga taekwondo y que por ende los estadios queden desiertos. O acabar con la Federación Colombiana de Fútbol para empezar de ceros con jugadores amateurs sacados de Tumaco y Puerto Tejada. Lo necesario, eso sí, es que los colombianos en pleno apoyen más a los atletas, yendo a sus partidos, siendo audiencia cuando los pasan, y en fin, subiendo el perfil de los deportes olímpicos. Así se asegura una mayor inversión económica, y con ella, un mejor resultado en futuras olimpíadas.

Mientras tanto, si seguimos diciendo que Urán es un petardo porque no volteó a mirar a Vinokourov, si cremos que se perdió un oro en vez de ganarse una plata, no debe sorprendernos que no ganemos oros, sino una que otra plata. Y que esos petardos no reciban un peso.


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Se busca calma en Millonarios

Otro torneo, otra eliminación de los 8. Millonarios la selló el pasado sábado con una derrota ilógica contra un rival directo, el Pasto. El equipo azul sigue en la misma mediocridad que lleva desde 2003. Entre los pleitos de Páez con la tribuna, los anuncios de amistosos deslumbrantes, Ithurraldes, Leo Castros, Proyectar Valores y otros problemas, se borró todo lo bueno que se había conseguido el año pasado, título de Copa y clasificación a Suramericana mediante. La situación tiene un ominoso parecido a la posterior a la Suramericana del 2007, con un equipo armado para grandes cosas pero cayéndose a pedazos, con un téncico extranjero incapaz de reconocer su propia mediocridad, una nube de petardos liderados por un viejo ídolo de la hinchada, y un proyecto (López entonces, Azul y Blanco ahora) que parece dejar al equipo peor que como lo recibió. Lo que es mucho decir.

Sí. En el anterior párrafo fui lo más alarmista posible. Este es un modelo retórico que usaba Churchill en la Segunda Guerra Mundial, y aunque no tengo ninguna intención de asimilarme con el primer ministro capaz de levantar a Gran Bretaña y al imperio de su postración en el 40, ni estoy comparando el Blitz con la situación actual de Millonarios, sí estoy usando ese modelo retórico con la misma intención de Churchill: pedir calma y apoyo para el modelo.

En estas situaciones de crisis, los alarmistas pululan. Cuando Millonarios estaba en crisis en el 2009, Germán Casas empezó a gritar que se iba a acabar el equipo, en la rapiña en la que Juan Carlos López y Luis Augusto García lo habían sometido. Hoy, gente como Santiago Talero, el abogado que en plena asamblea de Azul y Blanco sacó una especie de "memorial de agravios" con el incumplimiento de las promesas de la administración de Felipe Gaitán, tiene la posición de Casas de servir como profetas de la catástrofe. Con los problemas de Proyectar Valores, y su vinculación con varios de los principales accionistas de Azul y Blanco, el tema financiero resulta preocupante, y no colabora para nada que los hinchas pidan una barrida total del equipo que dio más pena que otra cosa en la Liga Postobón 1.

¿Por qué pido calma en Millonarios? Porque se necesita y no se consigue. Cuando se pide una barrida total, se pide que se haga una contratación masiva, para la cual no hay recursos. Sin esos jugadores que se piden, da la apariencia que se va a jugar a sobrevivir, a ver si de pronto entramos a los ocho por la puerta trasera. Y si no se entra a los ocho, no hay ingresos de taquilla ni clasificación a copas internacionales, y la gente deja de ir, lo que da aún menos recursos para aún menos contrataciones, miles de auditorías para todos (?) y todo termina en la B, como con el América.

ALTO!

Hay un fenómeno exclusivo de Millonarios, que es la presión. No hay equipo que esté más presionado que Millonarios. El "movete, dejá de joder". La prensa analizando cada paso que se dé o que no. Y no sólo la prensa local, sino la nacional: los noticieros, los programas de RCN, Todelar y Caracol, El Tiempo. Todos pendientes y echándole demasiada presión a un equipo que no aguanta más, que se puede reventar como una olla. Y mientras más se putee, más presión se le va a echar hasta que estalle, y ahí hay que ver qué queda, si queda algo.

Por tanto, la solución es quitar la presión. No desviarla, como se hace con las acciones de Noemí con jeques, partidos en Madrid y convenios con clubes europeos. Tampoco evitarla, como lo hace la misma junta directiva ignorando todo y no dando la cara ante la prensa.

Pero, ¿cómo quitar la presión? A continuación, una opinión tripartita de lo que debe hacerse para bajarle la presión a esa olla a punto de estallar.

La primera punta es la directiva. Puede tomar lo que han hecho equipos como Equidad o Chicó: darle estabilidad a un cuerpo técnico a pesar de los resultados. Formar jugadores y desarrollar un equipo propio. Bajar el precio de las taquillas para que vaya más gente al estadio. Y no decir que vamos por la 14, la 15 o la 16, sino hacer lo que hacen los equipos de NFL o NBA: que las directivas salgan diciendo "este es un año de reconstrucción, no nos pidan título ni entrada a los ocho". Sean honestos, por favor.

La segunda punta es la prensa. Si la directiva va a arriesgar un año de consolidación, hay que aceptar que es una consolidación, y como tal no se le puede pedir títulos. Tampoco salir a asesinar y a poner al equipo en riesgo de descenso cada vez que el equipo pierda.

Y la tercera punta es la hinchada. Pedir que los hinchas no pidan título es superfluo, así que yo creo que la prensa debe colaborar a que la gente no comience a putear como locos. Sobre todo las barras, que son los que tienen más aguante pero no se aguantan un mal pase. Tampoco se puede acabar a los jugadores jóvenes porque la cagan: son jóvenes, la van a cagar. Matar a un Pedro Franco o a un Cosme, por ejemplo, implica que a la siguiente van a ir presionados y van a reaccionar más mal. Si pretendemos consolidar el equipo y una nómina propia, no podemos ponernos a devaluarla diciendo que son unos petardos.

Es medio estúpido, tal vez, lo que propongo. Pero así funcionó con un Chicó, un Equidad, un Itagüí, un Santa Fe, un Tolima. Ninguno de esos equipos tiene la presión que maneja Millonarios, y los cinco han estado disputando con variado éxito la punta de los últimos torneos. Sólo se pide eso, bajar la presión. Es algo que puede ayudar a un equipo en el que esa es la única constante.


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Contentillo para Todos

La búsqueda de un mejor acuerdo no fructificó. La Dimayor se enranchó en su posición, Telmex, Une y Telefónica se enrancharon en las suyas, y por tanto no va a haber FPC en esos tres operadores. Es decir, quien quiera ver la Liga, tendrá que pasarse a DirecTV, SuperCable o los comunitarios que están autorizados para transmitir los ocho partidos de Liga, y el partido de lunes en la B en su señales.

Por supuesto, eso deja por fuera al 90% de la población que tiene televisión paga, pero no con esos operadores (la gran mayoría de estos, como este servidor, atados a Telmex). Lo que conduce al objetivo original de este artículo: hoy, el senador Luis Fernando Duque radicó un proyecto de ley para que el Fútbol Profesional Colombiano vaya a la televisión pública. El proyecto se llama tal como su evidente inspiración argentina: "Fútbol para Todos". Y es un revuelto escandaloso que mezcla interés público, comercial, monopolios, televisión y dinero. Todo con el fin de poder tener el fútbol fuera de los operadores generales.

Me permito tomar el presente aparte del proyecto de ley, que tiene la justificación por la cual las transmisiones del fútbol colombiano deben ser consideradas como "de interés público" y, por ende, propiedad del Estado:

Para la declaratoria del fútbol Profesional Colombiano como evento de interés para la comunidad se debe tener presente que el fútbol:
a) Es el deporte con más arraigo y popularidad en Colombia y está inmerso en la cultura nacional.
b) Tiene relevancia nacional e internacional e involucra a todas las regiones de Colombia.
c) Contribuye con la formación y fortalecimiento de la democracia.
d) Es un evento con tradición y vocación de permanencia en todo el territorio colombiano.
e) Es un evento generador de entidades que permite aflorar sentimientos de pertenencia en toda la nación.
El carácter populachero de la propuesta se nota al ver que se considera al fútbol como un evento que "involucra a todas las regiones de Colombia". Considerando que todo el sector de la Orinoquía, la Amazonía y el Pacífico no tienen realmente participación (eso hace el 60% en área del país), entra ahí una gran duda en el FPC. Así mismo, la opinión que el fútbol colombiano "contribuye con la formación y fortalecimiento de la democracia" es sumamente dudosa, pero va uno entendiendo cómo va la cosa por ahí.

El proyecto de ley exige que los derechos se distribuyan "de modo tal que se garantice la transmisión en directo de dichos encuentros a todo el territorio nacional" (artículo 6). Y esto "se considerará cumplido con la transmisión a través de una emisora de televisión abierta nacional" (artículo 7). Sólo hay cuatro señales capaces de cumplir con eso: Caracol Televisión, RCN Televisión, Canal Uno y Señal Institucional. De ahí se desprende que la transmisión se tendrá que hacer por una de estas cuatro señales, la que quiera: y si los canales consideran que, por ejemplo, el Real Madrid tiene menos rating que El Precio es Correcto, es evidente que esto tendrá que hacerse por la señal pública. Es decir, el gobierno tendrá que bajarse los US$60 millones por año que la Dimayor le exigió a Telmex para transmitir la liga.

¿Es viable? No creo que el gobierno tenga la disposición o los recursos para sacar $100 mil millones al año, por poner un estimativo conservador, para pasar la Liga. Además, la situación descrita es muy diferente al monopolio que argumenta el proyecto de ley, que sí ocurrió en Argentina hasta 2010. Entonces, la AFA había vendido al Grupo Clarín los derechos de la A, B Nacional y B Metropolitana; Clarín llegó a poner canales de PPV para ver el fútbol argentino, y a exigir que los goles no fueran transmitidos en ningún lugar del mundo hasta que los pasara Fútbol de Primera, en Canal 13; esto hacía, automáticamente, que partidos que se jugaban el viernes necesitaran más de dos días para poder verse sus goles.

Hoy día no sucede nada de eso en Colombia. Los goles son transmitidos el mismo día que se hacen (para la prueba, ver el noticiero de Caracol un sábado por la noche, donde muestran los goles de los partidos de las 3:30). La señal va con los paquetes básicos de los operadores que la tienen, que son varios: aparte de DirecTV, está Supercable, las señales comunitarias, y el partido abierto en RCN.

Ahora, en Argentina la señal del Fútbol para Todos es un repositorio de la publicidad del gobierno argentino. Los que deseen poner partidos de la A lo pueden hacer gratuitamente, pero a cambio deben tener los comentarios originales, las cuñas originales que la productora pone, y estas están restringidas a la de Iveco, patrocinador oficial del torneo, y a cuñas del gobierno de Cristina Fernández. ¿Se imagina usted, querido lector, una transmisión saturada de publicidades de la CNTV, Acción Social, los Ministerios y la DIAN? Se lo dejo para que lo piense.

Finalmente, una reflexión. Es cierto que el FPC tiene un interés masivo. Pero, ¿amerita esto sacar $100 mil millones de nuestros impuestos? ¿Aplastará la transmisión de los partidos del FPC a temas de seria discusión en el país, como lo ocurrido esta semana en Transmilenio? ¿Sucederá de nuevo lo ocurrido en 1985, cuando la ministra Noemí Sanín hizo su primera gestión a favor de Millonarios (?) poniendo el partido Millos - Unión Magdalena en vez de lo ocurrido en el Palacio de Justicia? Son cosas que dejan muy mal sabor de boca, y que hay que tener en cuenta antes de aplaudir porque se pueda ver Pasto - Equidad o Patriotas - Santa Fe en señal abierta.

Adenda: Fuera Páez. Fuera Javier Álvarez.


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El síndrome Juan Pablo Ángel

Aquel que bautizó este síndrome.

Juan Pablo Ángel, deantero que a sus 34 años sigue siendo figura de los Red Bulls de Nueva York. Es adorado por los hinchas de River, equipo en el cual tuvo su momento de gloria por allá a finales del siglo pasado, cuando ganó dos campeonatos argentinos con la bandaaaaa y fue considerado el reemplazo del enorme Enzo Francescoli. Su habilidad anotadora en River, Aston Villa, Nacional y los Red Bulls fue importante, y la camiseta 9 de la Selección, con la que se lo ve en el retrato, era casi que requerida por él.

Pero nunca rindió lo que se esperaba con esa camiseta 9.

Para un delantero que metía un gol cada 2 partidos en River, que luego fue un delantero relativamente destacado en la Premier League, y que en Nueva York todavía da buen nivel, su cosecha tan magra, de 9 goles en 33 partidos, es decepcionante. E incluso, en un momento, todo el mundo puteó y puteó y puteó a los técnicos respectivos para que no volvieran a llamar a ese tronco de Ángel. Primero, fue preocupante la falta de gol. Luego, emputante. Ahora, simplemente es costumbre.


Hoy, 12 de junio de 2010, uno de los más grandes jugadores de la actualidad, y al decir de algunos, de todos los tiempos, Lionel Messi, se cansó de comerse goles en el partido que Argentina ganó 1 - 0 (con gol de Heinze, un defensor, de cabeza en un tiro de esquina, al minuto 8) a Nigeria. Lo mismo sucedió con otro jugador mucho más polémico, pero indudablemente exitoso: el jugador del Real Madrid Gonzalo Higuaín, que incluso fue cambiado por el delantero que metió los dos goles que le dieron al Inter de Milán la Champions League (y a Mourinho un contrato con el Madrid), Gabriel Milito. Ninguno de los tres pudo hacer mayor cosas para vencer al arquero nigeriano, Enyeama, ampliar el marcador y trepar a la punta de su grupo, que en este momento ocupa Corea del Sur luego de vencer, en partido que supongo fue paupérrimo, a Grecia por 2 - 0.

 Entre Enyeama y un defensor nigeriano, atajando a Messi. Imagen tomada del diario Sport.

Cuál es la relación entre Messi e Higuaín, con Juan Pablo Ángel? Ambos adolecen de un problema que también está metido casi en la genética de los jugadores colombianos, en especial los delanteros (Falcao y Rodallega son dos buenos ejemplos): juegan muy bien con sus clubes, pero en la selección no tienen el resultado esperado. Decepcionante, si se quiere, es el término. Estoy seguro que muchísimos de los que vimos el partido lo hicimos para ver cómo la Pulga se empezaba a consolidar, con ese estilo de juego que demuestra en el Barcelona, como uno de los jugadores más importantes de la historia: Enyeama fue un karma imposible de superar para ambos.

Por qué? Bueno, la respuesta más sencilla es la más lógica. Una cosa es trabajar con un club, con partidos cada semana, con entrenamientos casi todos los días, y otra es intentar armar a la carrera un trabajo táctico comprensivo, y adaptarse a los estilos de juego de varios delanteros y mediocampistas más, todo ello con la presión que da el Mundial sobre las mayores y más destacadas figuras. A pesar de que los jugadores como Messi o Rooney pueden tener un bagaje técnico notable, y saber lidiar la presión, muchas veces la mano del técnico y todos los compañeros influyen también.

Por ejemplo, un Messi tiene detrás suyo, en el Barça, a Xavi e Iniesta, que le ayudan a armar y le permiten estar en la media punta. En Argentina, es casi un 10 neto: la línea de volantes de Mascherano, Verón y Di María, a pesar de un desdoble importante del medio del Liverpool, es una línea mucho más defensiva que la que arman Xavi, Iniesta y Busquets a las órdenes de Guardiola. Así mismo, la mano de Guardiola es mucho más notable que la de Maradona. Y eso se nota al ver que a Messi, Guardiola lo pone con un trabajo de mediapunta tirado a un costado, así puede cerrar con mayor facilidad las jugadas. El Dié, por su parte... bueno, de técnico no tiene un carajo, y eso lo demostró eficientemente durante toda la eliminatoria.

Así pues, el Síndrome Juan Pablo Ángel, más que culpa de los jugadores (pechofríos, petardos, escurren el bulto) es más un síndrome de técnicos que de delanteros. No podemos pedirle a un Capello, por muy Capello que sea, que sea capaz de armar un orden táctico completo en 15 días. Este mundial no va a destacar por los goles, aparentemente. Espero que al menos las estrellas demuestren algo de su capacidad, y que a Messi no se lo recuerde como un jugador estelar en sus clubes, e intrascendente en su selección. Como Juan Pablo Ángel.


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Silencio administrativo

La administración de Falta contra el Balón reporta que está tan mamada de Millonarios, que no le dan ganas de hablar de FPC. Así mismo, informa que espera poder informar decentemente del Mundial de Fútbol, pero que se siente poco capacitada en este momento para hacerlo. Y finalmente, que no ha tenido tiempo ni intenciones de dar algo de noticias.

Aún así, la administración de la Zona Machecor nos exige tener un post mensual mínimo. Por eso, tenemos esto. Gracias por su atención. Esperamos tener la otra semana un post decente sobre la Champions, la Libertadores o la Copa Postobón.


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Barcos quemados, sangre en el ojo y otras reflexiones de la fecha 18

Otro campeonato termina para Millonarios. Como cosa rara, una última fecha repleta de problemas, parideras hasta el último segundo, polémicas y papelones. El de esta vez, lo dio el equipo azul en el Pascual Guerrero, con un América último, muerto de hambre y por sobre todas las cosas, teniendo todo para ganar. Millonarios pudo y debió haber ganado ese partido. No se puede decir que no quiso, sino que no tuvo con quién meter ese puto gol que tuvo como 9 veces en los primeros 20 minutos del segundo tiempo. Millonarios debía ir ganando al menos 2-0 cuando a Omar Vásquez se le ocurrió meterse, y no pudo hacer nada Limia. Y con una precisión cronométrica, fue casi simultáneo el gol de Paulo César Arango con el de Giovanni Hernández, los cuales, podría decirse, "dejaron" afuera a Millonarios.

Ya el equipo lleva 5 torneos CONSECUTIVOS sin entrar. Y como 3 en los que se queda al borde, en el que, como el 2008 - 1 se dan todos los resultados excepto el de Millos. O como este, en el que el que la tiene más fácil es el azul, y casi queda eliminado el Cartagena... pero no. Algo tenía que pasar para que no, y es que se le prendiera la lámpara a Viera, que los delanteros siguieran igual de torpes, que todas las marcas se olvidaran de Paulo César Arango, en fin.

Millonarios no merecía entrar a los 8, y como tal jugó. Muy mal partido. Ojalá y salga la gente, algunos jugadores y muchos, muchos directivos. Pero como no, será esperar que se haga el milagro a llegar al 2010. Década perdida esta para los azules... para los hinchas, más bien; Cheque, López and Co. se han lucrado de forma impresionante.

La felicidad que depende de otros no lo es. Pero la tristeza que depende de otros, lo es en exceso. Y en Millonarios, del último que depende es del hincha. Eso es lo que más duele de ser hincha azul, y sólo por eso no me extiendo a putearlos. Aunque los de LM.net se dediquen a putear al resto por no 77ener aguan77e, ambos compartimos el mismo dolor en este momento. Y poco a poco más y más van perdiendo la vena. Lo último que queda es la esperanza, la que mencioné arriba. Y me aferraré mientras Santa Fe, Nacional, Junior y otros 5 equipos disputan el título. Nos veremos en el 2010.


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Eliminados 2010 - por fin.

Un post con la cabeza caliente, ardiendo. Colombia está eliminada matemáticamente sólo hasta hoy, pero hace marras que la eliminación se veía. Para ser honesto, desde la Copa América se sabía que nos iban a eliminar, después de la orteada tan absurda que nos metieron.

No nos metamos mentiras: Colombia no merecía clasificar. Lara debió seguir en las juveniles, y ahora debería devolverse a las juveniles. Pinto debía seguir en el Cúcuta. Rueda debía seguir en la selección. Hay que aprovechar este remezón, para intentar conseguir una clasificación al mundial de Brasil. Ramón Díaz, Simeone, Borghi, un técnico extranjero que haya conseguido algo en una liga decente, es lo que se necesita. Y no se necesita una semana antes de la convocatoria para la Copa América: desde que termine el partido en Asunción el miércoles, la directiva debería renunciar, y armar el grupo de candidatos; para que apenas asuman los nuevos, se nombre al técnico extranjero de renombre.

Eso por ahora. Mañana, un análisis más concienzudo.


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